¡Cuervos días!
Creo haber leído todos los cuentos de Edgar Allan Poe pero nunca me había parado a conocer su poesía... salvo, como bien podréis imaginar, su famoso "El cuervo". Ahora gracias a ésta preciosa edición no solo he disfrutado de esos versos, también de ilustraciones que los hacen mucho más impactantes. 

"Dos artistas unidos a través del espacio y del tiempo en este libro con el amor, la ausencia y la muerte como nexo y razón para que Fernando Mircala haya seleccionado, traducido e ilustrado una veintena de versos y algunos cuentos de Edgar Allan Poe.
Annabel Lee, Helena, Marie Louise Shew… son versos sobre mujeres ausentes, sobre musas, que nos muestran no solo el profundo dolor de su autor por la pérdida sino su visión romántica de la mujer y el amor.
"

Edgar Allan Poe es conocido por sus terroríficos cuentos, pero mucho menos por los poemas del mismo tono que llegó a escribir. Sentía gran fascinación por lo tenebroso, la muerte, el misterio... pero también por el amor y los muchos desencantos que este le produjo.

Casi treinta poemas y cuatro de sus más reconocidos cuentos (Eleonora, Morella, el retrato oval y Berenice), todos y cada uno con una ilustración de acompañamiento. Ese es sin duda el gran valor añadido de ésta publicación, donde la traducción y la selección corren a cargo de Fernando Mircala, el mismo que la ilustra.

Su estilo es igual de gótico, imágenes que recuerdan a Tim Burton aunque con unos colores vivos y alegres que se alejan del tono que podríamos esperar. Y funcionan.



El día más feliz, la hora más feliz
que mis ojos verán -que jamás vieron-
la más límpida mirada de orgullo y poder
siento que ya pasó

Los poemas seleccionados están dedicados siempre a mujeres, amores reales o platónicos a los que Poe regaló algunas de sus complejas y más siniestras ideas. Pero pese a ese toque tan lúgubre, hay lugar para sentimientos de una intensidad hermosa.

Por supuesto se disfruta mucho más cuando sabes apreciar todos sus componentes, desde la poesía a los cuentos y sin dejar de lado las ilustraciones. Ay, qué ilustraciones. Debe haber mucho trabajo detrás para que absolutamente todas las páginas tengan su correspondiente musa, resucitadas por partida doble en esta colaboración a cuatro manos.

Cuando la luz se extinguió
me arropó con calidez
y a los ángeles rogó 
que me libraran del mal
a la reina de los ángeles
que me guardara del mal

Y sí, "El cuervo" no podía faltar como testigo del dolor de Edgar Allan Poe y su añoranza por su Lenora. Es sin duda uno de los poemas más reconocidos del autor, y uno que no podía evitar utilizar para concluir ésta breve reseña. 

Al alba él me abandonará, como mis esperanzas huyeron antes.
Entonces el pájaro dijo: Nunca más.

Una lectura ágil pero profunda con la que dejarnos embriagar, no solo por esas musas y sus versos, sino también por esas imágenes igualmente brillantes. Me encantan los libros ilustrados y me encanta Poe, así que la unión de ambos no podía ser más gratificante. Se lee del tirón, pero es un ejemplar precioso para hojear una y otra vez cuando sintamos la necesidad de rememorarlo. 






¡Cuervos días!
Cuando una novela habla de libros, de escritores, o en definitiva del amor por las letras... es difícil resistirse, ¿No os pasa? Pues aquí tenemos una historia algo más turbia y repleta de contrastes con la que sin duda pasaréis un agradecido tiempo de lectura. Tomad asiento.

"Fleur Talbot debe sobrevivir en el increíblemente clasista y machista Londres de después de la Segunda Guerra Mundial. Y ella no quiere solo sobrevivir: quiere vivir y quiere hacerlo a su manera. Ingresa en la Asociación Autobiográfica, un club donde un esnob le encarga reescribir los libros de memorias de un grupo de millonarios excéntricos. En paralelo a este trabajo, donde ella intuye un peligroso fraude,consuela a la esposa de su jefe amante, un tipo gris que, a su vez, se liará con un poeta. Todos piensan que es una entrometida, pero nada más lejos de la realidad. Ella solo quiere escribir su primera novela. Cada vez le es más difícil diferenciar ficción y realidad. Le hablan de llevar una vida más convencional, de casarse, pero a ella no le gustan ni las novelas ni las personas vidas demasiado normales: «Un día escribiré la historia de mi vida, pero primero tengo que vivir»."

Fleur Talbot es una carismática e irónica joven que encuentra trabajo como secretaria de Sir Quentin,  un esnob del que apenas se puede destacar nada bueno. Si acaso, que es miembro de la "Asociación Autobiográfica", formada por un elenco de personajes de lo más variopintos y que, sin saberlo, van a ayudar a Fleur a terminar la que espera sea su primera novela.

Porque Fleur tiene muy claro que quiere ser escritora. Su manuscrito, "Warrender Chase", va cobrando vida entre sus manos a medida que sueña despierta con cada uno de sus capítulos. Lo que no imaginaba era de qué forma la vida real podía emular al arte, y con qué facilidad sus sueños podían derivar en las mas horrendas pesadillas.

Sir Quentin la odia, tal vez porque secretamente la envidia. A su lado, el resto de personajes tienen una personalidad inexistente que los vuelve influenciables y sumisos. Bueno, todos no. Cabe destacar la prodigiosa madre del susodicho, Lady Edwina (Todo mi amor hacia esta mujer) a la que todos toman por una loca gagá menos nuestra Fleur. En ella encontrará la más inesperada de las aliadas. También cree tener una amiga en Dottie, aunque sea la mujer del hombre con el que se acuesta... y éste, a su vez, también la esté siendo infiel. Todo muy tranquilo, ¿Verdad?

La novela está narrada en primera persona por Fleur Talbot, que no solo nos narra los acontecimientos de 1949 sino también su vida presente y algunos extractos de "Warrender Chase". No es una fecha elegida al azar. La autora aprovecha para lanzar una ácida crítica del sector cultural y otra a la sociedad de la época, retratada con un clasismo extenuante. 

Muchas veces la franqueza es un eufemismo para la grosería.

Me atrevería a decir que la novela tiene dos partes, ya que el ritmo cambia de la primera mitad a la segunda. Pasa de una ficción contemporánea a un toque de misterio con muchas traiciones de por medio. Es mi primer encuentro con esta autora, y tanto su estilo como la historia han logrado conquistarme. Además apenas llega a las doscientas páginas, y entre sus engaños y multitud de desencuentros es imposible aburrirse.

Cuando alguien dice que en su vida no sucede nada, yo le creo. En cambio, debe comprenderse que al artista le sucede todo.

Es demasiada casualidad que todos en su entorno la recuerden a los personajes de su novela, pero cuando los acontecimientos de esas páginas empiezan a traspasar el papel... Fleur teme que su percepción de la realidad sea equivocada. O tal vez, alguien intenta darla una lección.

"La entrometida" es una lectura ideal para esta época del año y muy acertada si queréis descubrir a Muriel Spark. Me ha parecido maravillosa, no encuentro excusas para no recomendarla.






¡Cuervos días!
Me gustaría decir que éste es un libro sobre arte, pero me quedaría muy corta. Éste libro expone la historia de la misoginia y el sexismo y razona, como no podía ser menos, que las mujeres se estén apoderando de los símbolos que siempre utilizaron para condenarlas.

"Según la Biblia hebrea, Lilith fue la primera mujer que Dios quiso darle como compañera a Adán, y la hizo, a semejanza de él, del polvo de la tierra. Y Lilith, viéndose su igual, se rebeló un día ante sus constantes exigencias y lo abandonó. Huyó a los espacios y tuvo amores con diversos demonios: fue la primera mujer liberada de la historia de la humanidad. Fue la primera "femme fatale". 

El propósito de este libro es averiguar las causas por las que en el último tercio del siglo XIX surgieron del pincel de tantos artistas no solo desagradables, sino infames, imágenes femeninas. ¿Cuáles fueron las razones del surgimiento de aquel relato visual que complacía a los hombres y desagradaba a las mujeres? Evidentemente había un origen en toda esta iconografía. El principal fue el nuevo despertar de la conciencia en la mujer de su papel secundario en el mundo y, como consecuencia, su protesta formalizada en los primeros y categóricos movimientos de las sufragistas."

Las mujeres siempre han sido asociadas al mal, desde las leyendas o narraciones más antiguas. ¿Quién no ha pensado inmediatamente en Eva y la manzana? ¿O las muchas mujeres convertidas en monstruos en la mitología griega? La misoginia se amparaba en los mitos para perpetuar sus pensamientos, castigando a cualquier mujer que aspirara a ser algo más que amante y madre. Con la llegada de las sufragistas, estos retratos se volvieron aún más infames y desagradables, una reacción donde afloraban los miedos y deseos de muchos hombres. Buscando la maldad femenina, rescataron a Lilith.

Lilith fue la primera mujer de Adán, la que lo abandonó. Imaginad hasta donde llega el odio que se alberga hacia esta "femme fatale" que muchos la han llegado a relacionar incluso con los orígenes del vampirismo, tornándola en una perversa diablesa. Tal vez por eso sea la figura perfecta para representar a todas las mujeres que llegaron después de ella, todas esas flamantes figuras pictóricas, históricas o literarias que cuestionarían la supremacía del hombre.

En el libro se habla de los orígenes de la represión sexual o sexofobia, con una imagen concupiscente de la mujer que roza la mojigatería. Ellas debían ser tiernas, bondadosas, débiles y delicadas. Dicha opresión estuvo avalada por la ciencia y la iglesia. Es más, en 1803 hubo un proyecto de ley donde se intentaba prohibir que las mujeres aprendieran a leer. Se las acusaba de brujería, se las trataba como a perversas criaturas que tentaban a los hombres y los inducían al mal. Si hasta los filósofos encontraron discursos misóginos contra la mujer. ¿Cómo esperaban que no fueran a revelarse contra tanta opresión?

Aquí se nos presenta a esas grandes mujeres, en todos los ámbitos artísticos. Nora, Anna Karenina, Effi Briest, Venus, Salomé, Olimpia, Pandora, Circe, Judit, Salambó, La belle Dame Sans Merci, Cleopatra, Lucrecia Borgia... y las que salen de los mitos: Sirenas, Harpías, esfinges, medusas... ¡Ni una se libra, qué malas y rebeldes han salido!

Por suerte no todos los hombres pensaban igual. Muchos crearon algunas de esas inmensas mujeres que se revelaron contra su época y clamaban, tal vez tras un lienzo o entre las páginas de un libro, por la igualdad. Otras lo hacían desde las calles, como cuando Flora Tristan o Rosa Luxemburgo iniciaron las primeras campañas por la emancipación.

Así que es erróneo decir que "Las hijas de Lilith" es un libro sobre arte o incluso sobre la figura de la femme fatale. Es un libro sobre mujeres. Sobre la alargada sombra del machismo y el indestructible poder femenino.

Pero también tengo que decirlo: Hay un capítulo que me resultó muy duro de leer. El culto a las niñas, la existencia de todas esas obras que no son más que una muestra de los orígenes de la pedofilia (Hola, Lewis Carroll). No quiero mencionar las supersticiones nauseabundas que tenían muchos de estos hombres, pero me resultó espantoso descubrirlas.

Os dejo con un breve vídeo para que podáis disfrutar de su contenido. Si os aparece sin miniatura, es porque Youtube sigue censurándome los pechos femeninos de la portada. El chiste se cuenta solo.



Esperaba disfrutar de éste libro y de todos los cuadros o bocetos que me iba a descubrir, pero he encontrado muchísimo más. Es toda una lección de historia, una magistral muestra de lo mucho que hemos tenido que soportar. Nunca pensaron en lo que pasaría cuando todas las mujeres se aliaran entre sí.


Así que ante la pregunta obvia... sí, os lo recomiendo muchísimo.




¡Cuervos días!
Cierra los ojos. Por favor, ciérralos. ¿Lo oyes? ¿Oyes el mar? ¿Sientes la sal en los labios? Porque si no sufres estas alucinaciones y crees que estoy enloqueciendo... hay dos opciones.  Que sea verdad, o que necesites este libro en tu vida. Intentemos creer en la segunda, ¿Vale? Y lee la reseña para convencerte.

"La costa es un lugar donde chocan dos estados: tierra y mar. La costa es un lugar evocador. Las mareas suben y bajan, las orillas cambian de manera constante y se redibujan siguiendo ciclos. Como las mujeres. Como la vida.

Charlotte Runcie, poeta y escritora, pensó que el mar la había atraído siempre porque buscaba una conexión mística con la naturaleza, pero se dio cuenta de que esa seducción era en realidad afinidad con lo humano. A través de canciones, poemas e historias antiguas, Runcie recuerda en este bello ensayo a los marineros que se adentraron en el mar, pero sobre todo a las mujeres que lo vivieron desde sus costas y que forjaron con él otra relación vital.

Sal en la lengua es un paseo por la playa con Turner, con Shakespeare, con los narradores griegos y los cantantes de taberna. Una oda al medio que más nos inspira y atemoriza; a las aguas que esconden a la vez la muerte y los secretos de la vida. El mar ayuda a Runcie a comprender su maternidad y Runcie nos ayuda a todos a entender que las olas más indómitas pueden explicarnos qué significa ser humano."

Lo primero que descubres es la pasión visceral que Charlotte Runcie siente por el mar. Sólo así podría escribir una prosa tan bella, capaz de transportarnos a todos los parajes que nos describe: Desde las highlands escocesas a los rincones más ocultos de Gran Bretaña. Partiendo de sus experiencias personales nos irá envolviendo en un viaje que al igual que las mareas, es inevitable.

Y es que la autora acaba de descubrir que está embarazada, momento perfecto para embarcarse en un montón de sensaciones nuevas, tanto físicas como emocionales. Nos espera un viaje de autodescubrimiento, memorias y desvelos narrado con la mayor sensibilidad posible y un foco bien definido: El mar, y el papel que la mujer ha jugado en él durante toda la historia.

El mar es delicado y poderoso, da forma al planeta, crea el clima, de ahí salimos en el proceso de evolución y proporciona todo lo que el planeta necesita para albergar vida. Aunque vivamos a cientos de kilómetros del agua salada, la llevamos dentro. Eso es lo que yo he sentido siempre. La sensación de que daba igual cuánto me alejase del mar porque él seguiría llamándome igualmente.

Nuestra ruta mezcla relatos de la Odisea, los cuentos de Canterbury, Beowulf o Julio Verne entre muchos fragmentos de poemas. Conoceremos mejor las leyendas de Escila, Calipso y otras mujeres que a menudo siempre estaban malditas. Y por supuesto nos sumergiremos en la vida marinera para conocer qué son las salomas, la seda del mar o "biso", la navegación con sexantes... y parte de un folklore popular que no dejará a nadie indiferente.

La mayoría conocemos esa superstición según la cual trae mala suerte llevar mujeres a bordo de una embarcación. ¿Pero sabíais que llegaron a arrojar al mar a más de sesenta mujeres tratando de salvarse de un naufragio? Y por cierto, los muy ilusos naufragaron de todos modos. Muchos también creían que el mar devoraría sus aldeas intentando recuperar los cuerpos de aquellos que había ahogado, así que para paliar su ira enterraban las botas del difunto a la orilla. Y por poner otro ejemplo, como no podía ser menos, existen cuentos donde nos intentan relatar de manera maravillosa por qué existe esa salinidad en el mar. La autora los ha incluido en su narración.

Pero Charlotte Runcie adapta todo esto a su propia vida y nos abre su alma de una forma mucho mas íntima, describiendo su embarazo y los distintos descubrimientos que lo acompañan, su viaje con Sean, anécdotas de su abuela... logra que no sea un frío ensayo lleno de datos sino una auténtica travesía humanizando sus palabras.

Volvamos a la estructura, porque tampoco tiene desperdicio. Está dividido en ocho capítulos, cada cual con el nombre de una de las Pléyades y con contenidos adaptados a lo que representaba esa hermana en la cultura clásica. Desde luego no se puede pasar por alto el estudio que hay detrás de ésta obra, su documentación. Son tantos los detalles que conglomera... tantos como granos de arena en una playa, como sal en el mar. El amor de la autora por el entorno y las paradisiacas islas escocesas hace que sea irremediable viajar con ella.

Y al final pues... sientes una necesidad insoportable de buscar el mar, ¡Menos mal que no lo leí en pleno confinamiento!


"Sal en la lengua" es... es eso, sentir la sal desde la primera página. Una mezcla perfecta entre anécdotas biográficas, mitología y fragmentos poéticos que guardan un eslabón común: El mar.