¡Cuervos días!

Me he reencontrado con un autor que ya me gustaba (Y me sigue gustando) para perderme por primera vez por Carnival Falls e investigar algunos de sus múltiples misterios. Algunos dicen que en sus bosques se han dado avistamientos extraterrestres... pero lo único que es seguro es que la gente no deja de desaparecer y es un misterio qué ocurrió con todos ellos. Incluida la madre de Sam.

"Las desapariciones de personas en confusos episodios se suceden año tras año en Carnival Falls. Pero donde algunos ven tragedias sin conexión, otros aseguran que existe un patrón común, y que detrás de ellas hay algo más oscuro que simples accidentes. 

En 1985, Sam y Billy tienen doce años y se preparan para lo que suponen será un verano grandioso: excursiones por el bosque, largos paseos en bicicleta y la postergada construcción de la casa del árbol. Sin embargo, la llegada a la ciudad de una niña de clase alta llamada Miranda, cuya belleza no les dejará indiferentes, lo trastocará todo. Juntos transitarán ese intrincado paso de la niñez a la adolescencia, un camino de aprendizaje y revelaciones, y se embarcarán, casi sin proponérselo, en una aventura que podría llevarlos a conocer la verdad detrás de las desapariciones. 
Un pacto de amistad los guiará en un verano imborrable, un tiempo de metamorfosis que marcará el inicio de muchas cosas, y también el final de su infancia."

Por fin he leído "El pantano de las mariposas" tras aquel primer contacto con el autor gracias a un libro que me apasionó: "La última salida" (Aquí la reseña). En ésta ocasión la trama no tiene nada que ver y de hecho nos lleva al mismo escenario que otra de sus novelas, "Benjamin", que junto con ésta y su próxima publicación forman una curiosa trilogía donde el nexo está en su ambientación, en Carnival Falls, pero que gozan de historias independientes que hacen innecesaria una lectura conjunta. ¿Qué secretos esconde ese lugar?

En ésta novela compiten dos mentalidades, dos teorías yuxtapuestas que obligarán al lector a elegir en cuál de las dos decide creer. ¿Hay vida extraterrestre originando todos esos inexplicables sucesos, o no es más que una misteriosa sucesión de desapariciones? A falta de una explicación lógica, Sam crece sin saber qué ocurrió la fatídica noche en que desapareció su madre. La da por muerta, pero juraría haber visto como alguien... o algo, la arrastraba lejos del coche donde tuvieron el accidente.

Por ello, Sam vivirá en la granja de los Carroll junto con otros niños de acogida, amigos y enemigos. Fuera de allí, se encuentra su mejor amigo, Billy, y el matrimonio de los Meyer a quienes tanto quiere y cuida. Claro que no tendría sentido imaginar que su vida sigue una rutina y no está plagada de misterios y aventuras, ¿Verdad? Y casi todos ellos cobrarán fuerza con la llegada de Miranda, una niña rica de deslumbrante belleza que captará toda su atención.

Juntos, los tres amigos tratarán de averiguar qué ocurrió con la madre de Sam y desenmascararán a los niños que tratan de convertir su vida en un infierno. Pero a veces el pasado esconde más secretos de los que querríamos encontrar... y otras, el mayor de los secretos está ante nuestras narices.

Su estilo es muy ligero y de fácil lectura, además, los tres protagonistas no tardan en ganarse el cariño del lector y resulta imposible no simpatizar con sus causas o temer por su destino. Quizá echo en falta algo de esplendor para el resto de personajes, que por mucho que se esfuercen no dejan de ser secundarios sin el peso o carisma suficiente para destacar.

En cuanto a la historia, las vidas de los personajes irán ganando más carga que el misterio en sí, así que no lo consideraría un thriller al 100% porque la tensión apenas se concentra en un par de capítulos, mientras que el resto es la vida de todos ellos a lo largo de los años hasta un desenlace en su etapa adulta. Ahí llega la bomba.

El desenlace es de 10. La clase de final que te hará volver a hojear todo el libro, releer pasajes, preguntarte cómo has podido pasar por alto ese detalle... y sentir el antojo de leerlo otra vez como si fuera la primera. Porque tu visión cambia y el truco funciona. Descubres cómo tu mente juega contigo sin que siquiera te des cuenta. Porque la realidad adopta innumerables formas y nadie tiene potestad sobre ella.

Ha sido un placer conocer a Sam, y desde luego no veo el momento de volver a adentrarme en Carnival Falls para seguir descubriendo más sobre sus complejos misterios.


¡Cuervos días!
Es difícil encontrar algún lector que no haya oído hablar nunca de Joël Dicker, aunque a mi me asusta esa presión de leer a un autor tan conocido y llevar las expectativas tan altas. ¿A quién no? Aunque leí "El tigre", su primera novela corta, es como si realmente ésta fuera mi primera incursión en una de sus novelas. Os cuento si lo nuevo de Dicker me ha convencido o no.

"La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en la región de los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa... Mientras tanto, un hombre recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada.

Jesse Rosenberg y Derek Scott, dos jóvenes y brillantes policías de Nueva York,resuelven el caso. Pero veinte años más tarde, en la ceremonia de despedida de la policía a Rosenberg, la periodista Stephanie Mailer lo afronta: asegura que Dereck y Jesse se equivocaron de asesino a pesar de que la prueba estaba delante de sus ojos, y afirma poseer información clave. Días después, desaparece.

Así se inicia este colosal thriller, que avanza en el pasado y el presente a ritmo vertiginoso, sumando tramas, personajes, sorpresas y vueltas de tuerca, sacudiendo y precipitando al lector sin freno posible hacia el inesperado e inolvidable desenlace."

Voy a empezar la reseña con un aviso, y es que en éste libro aparecen muchísimos personajes así que si queréis disfrutarlo de verdad, a lo mejor sería una buena idea pillar una hoja e irlos apuntando desde el principio. Creedme, lo agradeceréis.

Hace años que Jesse y Derek cerraron el horrible caso del cuádruple asesinato de 1994, resuelto con la detención del que parecía ser el culpable. ¿Pero y si se equivocaron? Al menos, eso cree Stephanie Mailer, que irrumpe en sus vidas para sembrar la duda y, a los pocos días, desaparece en muy sospechosas circunstancias. Desde luego un punto de partida muy interesante que siembra infinidad de dudas y nos deja con ganas de más.

Aquí empieza lo lioso, ya que la novela intercala sucesos y personajes del pasado con los del presente, en qué andaban metidos en ese momento y sus ocupaciones actuales, y además, los ubica en dos ciudades diferentes: Nueva York y Orphea. Es en ésta última donde acontecieron los terribles sucesos que se llevaron por delante a cuatro vidas inocentes, entre ellas, al alcalde. Pudo haber infinidad de motivos para querer asesinar a una personalidad tan importante, y si en efecto se equivocaron, el asesino aún podría seguir en libertad y ser cualquiera de sus habitantes.

Para mí ha sido una lectura muy intensa por varios motivos. Desde luego, hay que reconocer la admirable habilidad de Dicker para escribir algo tan complejo, con tantos giros y posibilidades, tantos personajes tan bien construidos y con motivos sólidos para convertirse en sospechosos. Pero a su vez es su handicap: Nos deja una novela muy extensa y que por momentos pierde fluidez, no sigue el ritmo vertiginoso que se espera de éste tipo de historias hasta bien avanzada la trama, es decir, a mitad del libro. No digo que se vuelva aburrido porque en mi caso no lo fue, pero hace falta meterse de lleno en su lectura para tener bien ubicados en nuestra cabeza a todos sus personajes y las historias que nos cuentan a lo largo de veinte años, desde 1994 al presente. Al menos os garantizo que todo merecerá la pena una vez se aproxime el final, ya que todas estas vidas convergen en un único lugar y la tensión será máxima, con fantasmas por cada esquina, posibles muertes, asesinos, dudas, traiciones, tantos personajes de quienes sospechar y por los que sufrir.

¿Su mejor novela? Seguramente no, aunque no puedo juzgar puesto que no he leído sus anteriores trabajos. ¿Si es buena? Eso es indiscutible.

Entre su amplio elenco encontramos al estrambótico  Kirk Harvey, ex jefe de policía que sin embargo ahora se dedica a escribir y dirigir obras de teatro. Steven Bergdorf, anterior jefe de Stephanie y con una joven amante que poco a poco está tomando el control de su vida. O Anna Kanner, subjefa de policía en Orphea que será indispensable para ayudar a los detectives con el caso. Pero puede que mi personaje favorito sea Dakota Eden, una joven de familia acomodada que sin embargo no es feliz y actualmente vaga por una senda de autodestrucción.

A todos ellos les va a cambiar la vida regresar a Orphea y formar parte de la nueva obra de teatro, fecha en la que, hace veinte años, acontecieron los primeros crímenes. ¿Se repetirá la historia?

Un thriller extenso pero de magistral complejidad donde será imposible no verse engañados por el autor y vivir en vilo hasta la última página, pendientes de una resolución inesperada y que sin embargo, como advierte Stephanie desde el principio, siempre estuvo delante de nuestras narices.


¡Cuervos días!
Espero que esté siendo un genial verano. ¿Y no apetece leer thriller en verano? Quizá uno de estos que no puedas soltar, las páginas pasen solas y te olvides hasta del calor que estás aguantando. Bueno, no es una garantía absoluta... pero hoy os traigo una recomendación que desde luego os hará disfrutar.


"El detective de la policía de Chicago Sam Porter investiga el caso de un hombre atropellado, pues los indicios en la escena del crimen apuntan a que se trata de El Cuarto Mono, un asesino en serie que ha estado aterrorizando la ciudad. Su modus operandi consistía en enviar tres cajas blancas a los padres de las víctimas que secuestra y mata: una primera con una oreja, una segunda con los dos ojos, y otra con la lengua; y finalmente dejar abandonado el cuerpo sin vida en algún lugar.
El hombre atropellado llevaba una de esas cajas blancas. Se inicia así una frenética carrera contrarreloj para averiguar dónde se encuentra encerrada la próxima víctima."

Sam Porter es nuestro protagonista indiscutible. Está de baja, pero escuchar que podrían haber encontrado una nueva caja del famoso asesino en serie autodenominado "El cuarto Mono", caso que él llevaba, y que incluso parece haber aparecido muerto tras ser atropellado... es demasiado como para mantenerse al margen, ¿No? ¿Y si al fin han conseguido parar los pies a tan peligroso asesino?

Así arranca la primera de las tres tramas que aúna la novela. El cuerpo del sospechoso muestra datos incoherentes y sospechosos. Su ropa, el reloj que llevaba encima, un ticket de la tintorería... y un diario escrito de su puño y letra. Desconocemos lo que significan pero no parecen aleatorios. Quizá no fue una muerte tan accidental, después de todo. Lo peor, sin embargo, es que su reaparición confirma que ha cometido un nuevo secuestro, y si verdaderamente está muerto, cuentan con muy pocas horas para poder encontrar a la chica desaparecida con vida. 

Porter no estará solo, ya que cuenta con sus eficaces compañeros Nash, Clair, y el informático Kloz. Al equipo se unirá  Paul Watson, llegado desde criminalística para ofrecer un punto de vista fresco y novedoso al caso.

Además de ésta historia principal, como os adelantaba, hay otras dos. En una podemos leer el diario del asesino y conocer su infancia, los orígenes que lo convirtieron en lo que es, la historia con sus padres, sus vecinos los Carter y las macabras experiencias a las que se vio expuesto. Quizá una de mis partes favoritas. Os aseguro que la historia del Cuarto Mono no tiene desperdicio y será en gran medida el hilo más macabro de toda la novela.

Finalmente, en la tercera trama, presenciaremos la situación de Emory, la última chica secuestrada por el Cuarto Mono y que ahora permanece en paradero desconocido, sin aparente esperanza de ir a ser localizada.

¿Por qué ese nombre? Procede, como podéis imaginar, de los tres monos sabios: Uno se tapa los ojos (No verás el mal), otro las orejas (No escucharás el mal) y el tercero la boca (No pronunciarás el mal). El cuarto se corresponde a no harás el mal. Además del nombre, el modus operandi de éste asesino seguía los mismos principios: Enviaba tres cajas a los familiares de las víctimas. Las orejas. Los ojos. La boca. Y finalmente, aparece el cuerpo sin vida.

"El cuarto mono" desprende una originalidad sin límites y alta iniciativa por parte de su autor a la hora de crear algo que, pese a encajar en el género, ofrece una nueva perspectiva. Tenemos la investigación de un secuestro con un asesino en serie muerto, la agonía de la desaparecida, y por último, los orígenes de dicho asesino. Aunque a ver, seamos un poco coherentes. ¿Tendría mucho sentido contarnos la vida de alguien que ya no va a poder volver a actuar...? Quizá el Cuarto Mono aún se guarde algún as bajo la manga, y como todo buen thriller, son todas estas preguntas las que nos impedirán dejar de leer.



Oscuro, inteligente y diferente, un thriller donde las raíces se vuelven peligrosas y las relaciones tienden a encontrar finales violentos. La clase de novela que desearás leer este verano.





¡Cuervos días!
Llega la hora de poner fin a ésta trilogía con la que he vivido toda clase de sentimientos. Me gustó el primer libro, me decepcionó el segundo... no sabía si acabarla o no, pero la trama de éste prometía y al final me he animado. ¿Cómo habrá ido la cosa? Os cuento.

"Dominic Lomazzi tiene una obsesión: encontrar a su hermana pequeña. Desde que Charlene desapareció siendo una adolescente ha dedicado su vida a buscarla. Por ella se hizo Carabinieri, por ella ingresó en la Interpol, por ella se infiltró durante cinco años en una de las organizaciones criminales de tráfico de mujeres más peligrosa de todas, los Diamond Hearts, donde conoció las mayores atrocidades de las que es capaz un ser humano, antes de lograr destruirla. Genevieve Martorelli, una particular profesora de Nueva Jersey, se ha puesto en contacto con él mediante alguien a quien aprecia, para pedirle ayuda en la desaparición de su hermano Joe en Bangkok, Tailandia. Dominic sabe que su corazón, su alma y su mente están dañados, que hay algo dentro de su pecho a punto de romperse y que no está en el mejor momento para iniciar una búsqueda. Pero cuando descubre que existe una posible conexión entre la desaparición de Joe y la de Charlene decide investigarlo. Eve Martorelli es una mujer hecha a sí misma, es fuerte, incluso ruda y desconfía de ese tipo malhumorado, descarado y sin educación. Pero a la vez sabe que es su única oportunidad para encontrar a Joe y está dispuesta a todo para conseguirlo. La búsqueda de sus seres queridos les unirá y les obligará a compartir su dolor y desesperación. Hará que las máscaras con las que tratan de protegerse caigan para siempre mientras recorren el país de la eterna sonrisa enfrentándose a sus peores miedos."

Éste es un libro para valientes y masoquistas, y enseguida os explico por qué. Tendréis que soportar numerosas pruebas en su arranque y asumir que hay personajes sueltos por su historia que bien podrían haber sido fulminados por un rayo sin que los echáramos en falta. Pero salvado el peligro, empieza la acción, el viaje a Tailandia y esa mezcla de géneros con los que tanto parece disfrutar la autora y por los que yo acabé fijándome en ésta saga, tan alejada de mis gustos habituales.

Y como siempre trato de remarcar: No, no hace falta leer los tres libros, son independientes, cada uno cede protagonismo a personajes que en los otros pasaron sin pena ni gloria.

El libro rescata a Dominic Lomazzi, personaje que ya conocimos en "Corazones de acero" (Reseña aquí). Y es cierto que es uno de los que más curiosidad me despertaba, así que me encanta que al fin tenga su propia novela. O no. Porque lo que pudo gustarme en su momento se evaporó tan pronto como abre la boca aquí. Bienvenidos a la crónica de un machista anunciado.

Lomazzi lo tiene todo. Al parecer lleva años enamorado de Julia y como ella no le corresponde odia fervientemente a su marido. Mientras tanto él pasa la vida de flor en flor, sin compromisos, dándole a la bebida porque vive traumatizado en los recuerdos de lo que tuvo que soportar durante los acontecimientos de la primera novela. Eso lo entiendo, aunque ahogar tus sentimientos en alcohol es pasarse un poco. Entonces conoce a Eve. De ella destaca que parece lesbiana porque no se maquilla y tiene aspecto masculino. Pero ojo, porque a los dos capítulos se disculpa y la dice que es preciosa y tiene un cuerpazo. ¿Pero en qué quedamos? ¿De verdad se puede sentir la mas mínima simpatía por un personaje veleta que parece hacer y decir todo lo que le viene en gana sólo para echar un polvo? Lo siento, pero no. 

Lo curioso es que lleva años buscando a su hermana Charlie, desaparecida y secuestrada, y cuando la conoces ves que es maravillosa, valiente y leal  pese al infierno por el que está pasando, o dicho de otra forma, es mil veces más fuerte que el carabinieri de su hermano. De hecho es un personaje que se roba el protagonismo con una facilidad bestial y diría que mi favorita del libro. Así que a mi me cierran la boca y sigo leyendo.

Pasada la tormenta llega algo de calma. La acción es indiscutible y de agradecer, muy bien llevada y con temáticas nuevas respecto a las entregas anteriores. Eve y su hermano practican muai thay y nos arrastran a un mundo de duras disciplinas y entrenamientos. Ésto hace que la protagonista esté menos desvalida que nunca, sea una chica de carácter fuerte que pasa de lo socialmente aceptable y que por alguna inexplicable razón se acaba fijando en el mayor tarugo que jamás haya conocido. Algún fallo tenía que tener. Pero gran peso de la historia recae en el drama que se vive de fondo y no en el romance de sus personajes, por lo que tampoco voy a ponerme quisquillosa.

En cuanto a la ambientación me gusta cómo recrea la cultura tailandesa y sus términos, aquí desconocidos, para referirse a los occidentales. Es uno de sus puntos fuertes al llevarnos a un escenario poco habitual con personajes misteriosos y de dudosa reputación. Vuelven temáticas habituales en la saga como la trata de blancas, la violencia infantil, prostitución, mafias, tíos como armarios que se creen lo más chulos del barrio... perdón, perdón. De verdad, leedme desde el sarcasmo, hay cosas en la novela difíciles de pasar por alto pero que no dejan de ser parte de una novela. Y no hay nada de malo en odiar a uno o dos protagonistas, pasa mucho. Si sois capaces de aceptar que todo es ficción no veo por qué no leerla. Sé que en este género es normal que los personajes masculinos tiendan a estar plagados de tópicos, no por ello las novelas son necesariamente malas. Aunque también os digo que si yo viviera ahí es probable que me volviera lesbiana, porque el tema pinta bastante mal.

Por último, los seguidores de la saga agradecerán reencontrarse con los personajes más queridos de entregas anteriores en un descarado homenaje de la autora a todos ellos, aunque mis favoritos siempre han sido sus secundarios, esos que permanecen entre las sombras pero demuestran verdadera fortaleza por todo aquello a lo que han sobrevivido. Y no es poco.

"Almas de acero" cierra una saga fiel al género, con altas dosis de acción y personajes masculinos pasados de moda. Pese a esto, es indudablemente mejor que el anterior y el sentimiento final tras su lectura es positivo.