¡Cuervos días!
Llega la hora de poner fin a ésta trilogía con la que he vivido toda clase de sentimientos. Me gustó el primer libro, me decepcionó el segundo... no sabía si acabarla o no, pero la trama de éste prometía y al final me he animado. ¿Cómo habrá ido la cosa? Os cuento.

"Dominic Lomazzi tiene una obsesión: encontrar a su hermana pequeña. Desde que Charlene desapareció siendo una adolescente ha dedicado su vida a buscarla. Por ella se hizo Carabinieri, por ella ingresó en la Interpol, por ella se infiltró durante cinco años en una de las organizaciones criminales de tráfico de mujeres más peligrosa de todas, los Diamond Hearts, donde conoció las mayores atrocidades de las que es capaz un ser humano, antes de lograr destruirla. Genevieve Martorelli, una particular profesora de Nueva Jersey, se ha puesto en contacto con él mediante alguien a quien aprecia, para pedirle ayuda en la desaparición de su hermano Joe en Bangkok, Tailandia. Dominic sabe que su corazón, su alma y su mente están dañados, que hay algo dentro de su pecho a punto de romperse y que no está en el mejor momento para iniciar una búsqueda. Pero cuando descubre que existe una posible conexión entre la desaparición de Joe y la de Charlene decide investigarlo. Eve Martorelli es una mujer hecha a sí misma, es fuerte, incluso ruda y desconfía de ese tipo malhumorado, descarado y sin educación. Pero a la vez sabe que es su única oportunidad para encontrar a Joe y está dispuesta a todo para conseguirlo. La búsqueda de sus seres queridos les unirá y les obligará a compartir su dolor y desesperación. Hará que las máscaras con las que tratan de protegerse caigan para siempre mientras recorren el país de la eterna sonrisa enfrentándose a sus peores miedos."

Éste es un libro para valientes y masoquistas, y enseguida os explico por qué. Tendréis que soportar numerosas pruebas en su arranque y asumir que hay personajes sueltos por su historia que bien podrían haber sido fulminados por un rayo sin que los echáramos en falta. Pero salvado el peligro, empieza la acción, el viaje a Tailandia y esa mezcla de géneros con los que tanto parece disfrutar la autora y por los que yo acabé fijándome en ésta saga, tan alejada de mis gustos habituales.

Y como siempre trato de remarcar: No, no hace falta leer los tres libros, son independientes, cada uno cede protagonismo a personajes que en los otros pasaron sin pena ni gloria.

El libro rescata a Dominic Lomazzi, personaje que ya conocimos en "Corazones de acero" (Reseña aquí). Y es cierto que es uno de los que más curiosidad me despertaba, así que me encanta que al fin tenga su propia novela. O no. Porque lo que pudo gustarme en su momento se evaporó tan pronto como abre la boca aquí. Bienvenidos a la crónica de un machista anunciado.

Lomazzi lo tiene todo. Al parecer lleva años enamorado de Julia y como ella no le corresponde odia fervientemente a su marido. Mientras tanto él pasa la vida de flor en flor, sin compromisos, dándole a la bebida porque vive traumatizado en los recuerdos de lo que tuvo que soportar durante los acontecimientos de la primera novela. Eso lo entiendo, aunque ahogar tus sentimientos en alcohol es pasarse un poco. Entonces conoce a Eve. De ella destaca que parece lesbiana porque no se maquilla y tiene aspecto masculino. Pero ojo, porque a los dos capítulos se disculpa y la dice que es preciosa y tiene un cuerpazo. ¿Pero en qué quedamos? ¿De verdad se puede sentir la mas mínima simpatía por un personaje veleta que parece hacer y decir todo lo que le viene en gana sólo para echar un polvo? Lo siento, pero no. 

Lo curioso es que lleva años buscando a su hermana Charlie, desaparecida y secuestrada, y cuando la conoces ves que es maravillosa, valiente y leal  pese al infierno por el que está pasando, o dicho de otra forma, es mil veces más fuerte que el carabinieri de su hermano. De hecho es un personaje que se roba el protagonismo con una facilidad bestial y diría que mi favorita del libro. Así que a mi me cierran la boca y sigo leyendo.

Pasada la tormenta llega algo de calma. La acción es indiscutible y de agradecer, muy bien llevada y con temáticas nuevas respecto a las entregas anteriores. Eve y su hermano practican muai thay y nos arrastran a un mundo de duras disciplinas y entrenamientos. Ésto hace que la protagonista esté menos desvalida que nunca, sea una chica de carácter fuerte que pasa de lo socialmente aceptable y que por alguna inexplicable razón se acaba fijando en el mayor tarugo que jamás haya conocido. Algún fallo tenía que tener. Pero gran peso de la historia recae en el drama que se vive de fondo y no en el romance de sus personajes, por lo que tampoco voy a ponerme quisquillosa.

En cuanto a la ambientación me gusta cómo recrea la cultura tailandesa y sus términos, aquí desconocidos, para referirse a los occidentales. Es uno de sus puntos fuertes al llevarnos a un escenario poco habitual con personajes misteriosos y de dudosa reputación. Vuelven temáticas habituales en la saga como la trata de blancas, la violencia infantil, prostitución, mafias, tíos como armarios que se creen lo más chulos del barrio... perdón, perdón. De verdad, leedme desde el sarcasmo, hay cosas en la novela difíciles de pasar por alto pero que no dejan de ser parte de una novela. Y no hay nada de malo en odiar a uno o dos protagonistas, pasa mucho. Si sois capaces de aceptar que todo es ficción no veo por qué no leerla. Sé que en este género es normal que los personajes masculinos tiendan a estar plagados de tópicos, no por ello las novelas son necesariamente malas. Aunque también os digo que si yo viviera ahí es probable que me volviera lesbiana, porque el tema pinta bastante mal.

Por último, los seguidores de la saga agradecerán reencontrarse con los personajes más queridos de entregas anteriores en un descarado homenaje de la autora a todos ellos, aunque mis favoritos siempre han sido sus secundarios, esos que permanecen entre las sombras pero demuestran verdadera fortaleza por todo aquello a lo que han sobrevivido. Y no es poco.

"Almas de acero" cierra una saga fiel al género, con altas dosis de acción y personajes masculinos pasados de moda. Pese a esto, es indudablemente mejor que el anterior y el sentimiento final tras su lectura es positivo. 





¡Cuervos días!

Voy a ir al grano: Traigo la reseña de una de mis mejores lecturas del año. La clase de libro que puedo estar meses buscando y que una vez de tanto en tanto, descubro. Y tiene mérito: Es la primera novela de su autora y a diferencia de muchos ya tiene un manejo tan soberbio de lo que relata que... miedo (Nunca mejor dicho) me da lo que esté por venir. Por favor, regaláos conocerla.


"La palabra psicópata adquiere una nueva dimensión.

Hace veinte años, un asesino en serie aterrorizó a toda la bahía de San Francisco con sus crímenes. Caitlin Hendrix lo recuerda a la perfección, porque el psicópata nunca fue atrapado y el caso casi destruyó a su padre, el detective de policía que estaba al mando. Ahora, cuando Caitlin tan solo lleva seis meses en el equipo de Narcóticos, parece que el asesino ha vuelto a actuar de forma despiadada. Sus brutales asesinatos y sus retorcidos mensajes amenazan con hundir la vida de Caitlin en las tinieblas. Pero esta vez ella no está dispuesta a caer en los mismos errores que su padre."

Caitlin Hendrix deseaba dejar narcóticos y pasar a formar parte del equipo de homicidios, pero no de ésta forma. No porque el asesino en serie que destrozó mentalmente a su padre haya vuelto a las andadas, y la única que parece familiarizada con su modus operandi sea ella. Caitlin es inexperta y pronto sentirá el peso de lo que está por llegar, intentar detener a un despiadado psicópata que seguirá matando a menos que entren en su juego y descubran cómo ganar.

Porque si algo está claro, es que a éste asesino le encantan los juegos mentales tanto con el equipo de investigadores como con sus propias víctimas. Animales muertos, bombas, crípticos mensajes que conducen hacia los cuerpos... y por supuesto claras referencias a los Hendrix, como si no olvidara la deuda pendiente que tiene con ellos.
Aquellos que aquí entráis perded toda esperanza

Caitlin vive con su perro Shadow y su novio, Sean Rawlins, especialista en explosivos. Hacéis bien en imaginar que la hará falta recurrir a él a lo largo del caso, y esto no puede ser bueno. ¿Implicar a tus seres queridos en la búsqueda de un desalmado asesino en serie que te la tiene jurada? 

La novela emplea los elementos típicos del género pero también un factor terrorífico que adquiere al estar delicadamente ligada a la realidad: Nuestro asesino parece seguir los pasos del conocido "asesino del zodiaco", y puesto que a aquel nunca se le atrapó, pesa sobre el libro el constante miedo de que jamás atrapen a "El Profeta", que es como se hace llamar el villano. No tiene piedad, mata de dos en dos, es culto, metódico, le van los enigmas y aún nadie sabe qué patrón emplea para seleccionar a sus víctimas. El tiempo se les echa encima. ¿Y hay algo peor? Lo hay. 

Quien mejor parece conocerlo no es más que una mujer cualquiera, una fanática de las investigaciones que vive obsesionada con éstos casos y que incluso ha creado un blog sobre El Profeta. Pero Deralynn Hobbs es mucho más que una analítica ama de casa, porque su dedicación a estudiar las pruebas de los asesinatos llega tan lejos que acabará convertida en una pieza indispensable para tratar de atrapar al agresor. ¡Lo que faltaba, vamos! Una novata, una mujer sin preparación alguna... y por supuesto Mack Hendrix, padre de Caitlin y policía retirado que perdió completamente la cabeza tras presenciar el asesinato de su compañero a manos del Profeta. ¿Quién daría un duro por ellos?

Quizá ya hayáis imaginado que los personajes de ésta novela sí que rompen moldes, huyen de los clásicos estereotipos y nos presentan algo nuevo y refrescante, sin romper el clímax. Es una novela muy oscura, con algunos pasajes duros, numerosas víctimas y un progreso tan angustioso que como lector irás sintiendo la presión de ver a tus personajes hundirse en un inevitable descenso (literal) a los infiernos. Si salen o no, no os lo puedo contar.

Sabéis que éste es un género que me encanta, pero a veces salen novelas negras edulcoradas que ni tienen intriga ni te consiguen engañar con sus giros argumentales. Y no hablemos ya si las respalda una campaña de marketing inmensa, oyes hablar de ellas por todas partes, y cuando finalmente las lees se te desinflan entre las manos. ¿No lo odiáis? Por eso intento no tener expectativas, tanto si es un autor novel como si es un bestseller. Aquí me ha pasado todo lo contrario. Sin hacer mucho ruido, "Mensajes desde el infierno" es ESA clase de novela que quieres leer cuando buscas intriga, crímenes sin resolver, asesinos en serie, mil sospechosos con los que intentar liar la maraña... o en mi caso, la clase de novela que leo incluso cuando ya no puedo mantener los ojos abiertos. Ese es el momento en el que sé que me he enganchado.

OJO, porque es el primero de una serie de novelas con Caitlin Hendrix como protagonista, así que ésta saga aún tiene mucho que contar (De hecho la autora ya ha publicado la segunda entrega). Por lo que he podido leer, yo desde luego estoy deseando continuarla y saber qué está por llegar. Ojalá mantenga éste nivel.

Si te gustan los asesinos que parecen ir siempre un paso por delante, los crímenes repletos de enigmas que tú podrás ir resolviendo, engancharte a una lectura donde nunca sabrás lo que te depara la siguiente página... yo lo tengo muy claro.




¡Cuervos días!
Hay libros que aún antes de leerlos, ya te cautivan por su plumaje. Quien dice plumaje dice maquetación, la textura o imagen de su portada, el cambio de material entre unas páginas y otras... y nada, que yo tenía que leer éste "dispájaro" y clavármelo en el corazón o no me quedaba a gusto. Ahí va el resultado.

"Acostumbrados culturalmente a un modo de pensamiento, de ser y estar en el mundo, basado en la dicotomía maniquea que no encuentra punto de contacto entre los opuestos, Rubén Tejerina nos propone una ruptura con esas raíces de pensamiento a través de un extrañamiento vital y nos reta con un bestiario poético donde el amor y el desamor, la duda y la reafirmación existencial, el olvido y la memoria, la desidia y el compromiso social desfilan como una dualidad en la que los extremos se tocan, se atraen y se confunden. Dispájaro es su sumatorio multiplicado de extrañamientos vitales en forma de poemas, prosas poéticas y aforismos."
Si me habéis seguido desde hace algún tiempo, sabréis que yo en los libros de poesía busco un "algo" que los diferencie de los demás, porque hay mucha gente creyendo tener algo que contar y pocos que realmente lo hagan. Rubén Tejerina trae éste "dispájaro" a bocajarro con un lenguaje muy directo, crudo, natural. Como la vida misma. Y quizá por eso os pueda adelantar que me ha gustado, porque hay mucho dolor y derrotas entre sus páginas y para alcanzar el optimismo, primero hay que superar haber perdido las alas.

Empiezo mal si describo esto como un libro de poesía porque en su interior conviven tres géneros: Poesía, prosa poética y un final plagado de aforismos en papel kraft. Si miras el canto del libro resulta obvio dónde acaba una parte y empieza otra, es una sencilla pero preciosa forma de dividir su contenido y de paso, darle forma. Y que sí, que éstos detalles no hacen al libro... sólo le visten de gala y hacen inevitable hojearlo si te lo encuentras en una librería. Casi nada, ¿No? Presentación de lujo. Pasemos al contenido.

Son textos que nos hablan de valentía, de ser sincero con uno mismo y enfrentarnos a lo que venga. Caer y levantarse. Enamorarse y sobrevivir. Te habla de chicas, pero también de monstruos, de la indiferencia, la incomprensión. Hace críticas a temas tan constantes como el trato a los inmigrantes, la adicción a la redes sociales o la propia guerra por nombrar algunos. Y donde hay guerra también hay lugar para el amor en todas sus etapas.



Por sus páginas vuelan todo tipo de aves, unas más salvajes e indomesticables, otras maltratadas y derrotadas. Y quizá adore la imagen de los cuervos por motivos que van mas allá de lo evidente: Creo que es un animal que representa a la perfección la crudeza de muchos de sus textos. Intenta ser directo, disparar al corazón y no dejar a nadie indiferente.

Tú y yo sabemos que hay minas sembradas en todo el sendero,
que  el iceberg nos destrozará el casco si nos acercamos,
que mirar hacia otro lado no silenciará los tambores de guerra.



Va llegando el final del vuelo y también los textos más crudos, porque son los que hablan de la realidad en nuestra sociedad y muchos temas que la gente parece preferir ignorar a hacer frente. El libro no te va a dar a elegir, claro. Los vas a mirar de frente y te va a doler saber que dicen la verdad. Ahora sabes que nadie sale de ésta lectura sin secuelas, sin que se le remueva la conciencia por muy poco que sea.

De tanto mirar para otro lado, se le rompió el cuello al mundo.

Por último, como ya adelantaba, hay una gran cantidad de aforismos en papel kraft que harán las delicias de los "coleccionistas de frases". Aunque tengan todo tipo de temáticas, por lo general dejan un poso bastante agradable y esperanzador, quizá es la forma de encontrar luz al final del tunel después de haber leído textos mucho más agridulces.  Hacen que la metáfora de vivir como un pájaro resulte de lo más apropiada.


Sé que lo suyo sería ponerle alguna pega llegado el final de la reseña, ¿No? Pero venga, mirad esa portada (De Cristina Reina) y las constantes referencias a los cuervos, que además no son tratados como aves despreciables sino como bestias listas para desgarrarte el alma
Yo no puedo. No me pidáis algo así. 

Si tú también has sobrevivido a las balas, entonces aquí hay textos que hablan de ti.

Valiéndose de las garras de Rubén Tejerina como arma letal, "Dispájaro" es lo que queda en medio de perder las fuerzas y alzar el vuelo.



¡Cuervos días!

Había oído maravillas de la anterior novela de ésta autora, así que no me lo pensé dos veces a la hora de embarcarme en la lectura de "Las largas sombras"... y eso que creía que no sería un libro acorde a mis gustos habituales, que rompería con mi línea, pero hay algo en él que demuestra lo equivocada que estaba. La fragilidad de sus personajes logró que me enamorara por completo de la historia, así que ahora vengo a contárosla.

"Rita, regresa a su pueblo en Alicante después de muchos años de ausencia. Se dirige a casa de Lena, una de las amigas de entonces, pero la posibilidad de un feliz encuentro se ve truncada por una imagen horrible e inesperada: Rita encuentra a Lena muerta en el baño de su casa. Lo que empieza pareciendo un suicidio, se convierte después de algunas investigaciones, en un posible asesinato. Rita decide entonces reunir a las amigas de entonces para hablar de lo ocurrido. A partir de aquí, se iniciará el reencuentro de este grupo de amigas que hace 33 años que no se ven, después de que un terrible suceso las separara y marcara su vida para siempre. Porque el pasado siempre vuelve, siempre está oculto detrás de nosotros, pero a veces se nos muestra como un pliego más del presente.

Con una habilísima y muy personal mezcla de géneros, Las largas sombras va mucho más allá de la novela policiaca, del retrato de la España inmediatamente anterior a la Transición en una ciudad de provincias, de la narración de la nostalgia de sus protagonistas por una época en la que todo estaba por descubrir o de la crónica del desencanto que se ha ido instalando en sus vidas en la confrontación de los sueños con la realidad: Esta novela es una crónica astuta, desengañada y salvaje, narrada con inmediatez y frescura, y no exenta de humor, de una lucha por todo lo que vale la pena: el amor, la libertad, el respeto propio, la amistad, la esperanza."

Es una verdad muy cierta que el pasado es capaz de proyectar largas sombras difíciles de esquivar. Pero si además hablamos de recuerdos compartidos con otras personas, secretos que te atormentaron por más de treinta y tres años y que de pronto parecen insalvables... es evidente que la carga que arrastras terminará por explotarte en las narices.

El libro nos presenta a un grupo de amigas conocidas como "Las chicas del 28", protagonistas indiscutibles de la historia. A lo largo de la novela iremos dando saltos en el tiempo, desde el viaje que en 1974 cambió sus vidas hasta el presente en 2007 cuando todas se han reencontrado y parece inevitable desenterrar viejos sucesos. Como la muerte que se produjo en aquel barco y que ahora, tras el suicidio de una de las chicas, parece más aterradora que nunca.

No quiero aguarte la sorpresa. Pero, como te he dicho, ahí queda claro que cualquiera de nosotras podría haberlo hecho. Incluso tú, Rita.

Rita es la triunfadora, la que ha conseguido despegar como directora y ganarse un reconocimiento mundial. Es por eso que se producen reacciones dispares cuando vuelve a su pueblo natal y se reencuentra con viejos conocidos en su zona de confort, en el lugar donde ellos han crecido y evolucionado. Algunos parecen los mismos. Otros, sin embargo, se han esforzado en cambiar. Pero si hay algo que ninguna amiga ha olvidado es que todas vivieron una experiencia traumática en aquel último viaje juntas que nunca han logrado resolver, y nosotros, como lectores, iremos acumulando sospechas en un intento por averiguar todo lo que ocurrió aquella noche y quién fue responsable de la tragedia que las separaría para siempre.

La prosa de Elia Barceló es simplemente espectacular. Te atrapa entre sus letras sin cuartel, con un estilo sencillo, fluido y eficaz. He disfrutado muchísimo no solo porque la historia fuera atractiva sino también por lo bien contada que está, y eso hace mucho. Sabe mantener la tensión durante toda la novela, sin que tus ganas por leer decaigan, y sin terminar de darte las respuestas para que sientas la necesidad de seguir hasta el final.

En cuanto a sus temáticas, la novela mezcla un sinfín de causas y debates que harán que reflexionemos sobre lo que nos están contando, la realidad oculta tras la ficción. Hay casos de machismo, violencia, abuso, extorsión, violación, aislamiento, marginación... por eso he ensalzado desde el principio de la reseña lo mucho que me han enamorado los personajes de esta novela, por ser tan distintos y contar tantas historias formando parte de una sola. Podemos asomarnos a una ventana y ver las injusticias de una época, pero también las que se siguen produciendo en sus vidas presentes, todo el dolor que nuestras chicas acarrean dentro de sus cuerpos. Haber sido violada y nunca haberlo contado. No reconocer tu sexualidad por miedo a la incomprensión. El abuso de poder de los que creen tener el control. La soledad de quien ha perdido el rumbo. Personas que crees conocer y que por dentro arrastran un infierno.

Así que no me arrepiento de haberme dejado aconsejar a la hora de leer a ésta autora. De hecho, ahora os paso el testigo a vosotros. Si no habéis leído nada suyo, Las largas sombras es el entrante perfecto.