¡Cuervos días!
No, espera, ¿Dónde vas? ¡Si aún no has leído la reseña! Va, no dejes que te asuste la portada o su título... porque a mi tampoco me resultaba muy seductora, tan negra y con una silueta en llamas. Pero es de esos libros que no sabes con qué te van a salir, con una documentación extraordinaria y una mezcla de tramas y géneros que hacen difícil buscarle los contras. Desde luego no es una historia de las que puedas dejar en el olvido. ¿Os atrevéis... a conocer al diablo?
"¿Cómo atrapas a un asesino cuando estás rodeado de locura?

1935. Mientras Europa se prepara para una guerra funesta, seis homicidas dementes, conocidos como «Los Seis Demonios», se encuentran confinados en un manicomio en un castillo de una zona rural de Checoslovaquia. Cada uno de estos pacientes tiene su propia historia que contar, todas ellas tan oscuras como perturbadoras. Utilizando nuevas técnicas revolucionarias, el doctor Viktor Kosárek, un joven psiquiatra, tiene la misión de desentrañar los secretos de sus asesinatos.

Al mismo tiempo, un asesino en serie apodado «Delantal de cuero» en los periódicos va dejando un reguero de asesinatos por toda Praga. Eludiendo continuamente a sus perseguidores, todo parece indicar que estos perversos crímenes los hubiese cometido el mismo Diablo.

¿Cuáles son los nexos entre este terrible asesino y los presos dementes en el castillo de las Águilas?


Solo el Diablo lo sabe. Y depende de Viktor hallar la verdad."

Viktor Kosárek va a empezar a trabajar en el sanatorio psiquiátrico de Hrad Orlů, "El castillo de las águilas". Cree que quizá sus métodos puedan ayudar a comprender a los pacientes que permanecen allí, seis personas a las que popularmente se ha dado el sobrenombre de "Los seis demonios" por sus atroces crímenes. Pero no son ellos el verdadero peligro. Tanto la mitología de la zona como el propio castillo parecen indicar que hay una maldad muy superior a todos ellos acechando desde las sombras.

Siguiendo las teorías de Carl Jung, su psiquiatra de referencia, Viktor inicia una serie de sesiones donde espera descubrir un desdoblamiento de la personalidad en algunos de los pacientes. Sólo eso explicaría que se consideren inocentes, que todos aleguen que esos crímenes los cometió otra persona en su nombre.  Algunos lo llaman Beng. Otros Kostej, Veles. Pero no son más que nombres heredados de diferentes regiones o culturas, elegidos para nombrar a un mismo ser. El diablo. ¿Cómo es posible que todos aleguen haber sido poseídos a la hora de cometer dichos crímenes?

Para dar mayor realismo a todas esas visiones, el autor recurre constantemente a la mitología eslava (De la que apenas conocía nada y me ha resultado apasionante) y nos demuestra como todos tenemos los mismos demonios, solo que con distintos nombres. Al parecer las gentes de la región afirman que algo oscuro se esconde en el castillo, que vaga por corredores subterráneos y que por las noches se escapa para matar. Con semejantes creencias no queda claro quién es más peligroso, si el miedo de un pueblo enajenado o los propios pacientes.

Todo el mundo parecía ciego ante lo que tenía delante de los ojos: Todos se daban cuenta de la gradual acumulación de crueldades, pero no de su concentración en una monstruosa y extrema maldad. Veían las nubes, pero no predecían la tormenta.

La novela posee una intriga desgarradora, no tenía claro si me enfrentaba a una narración de ciencia ficción donde el demonio vaga a sus anchas o todo lo nombrado no son más que delirios de mentes atormentadas. ¿Quién podría fiarse? Además, su ambientación lo hace aún mucho más poderoso. Nos encontramos en Checoslovaquia antes de la Segunda Guerra Mundial, pero ya hay vestigios de lo que está por llegar. Varios doctores se declaran partidarios del partido alemán de los Sudetes, y el personaje de Judita Blochová, de ascendencia judía, cumple sin duda la función de resaltar aún más ese ambiente tan asfixiante. 

Esto nos deja una novela donde se habla de psiquiatría, política, mitología... temas aparentemente imposibles de conectar y muy difíciles de tratar, pero el autor lo resuelve con tal maestría que el lector comprende y disfruta de cada escena. En otras palabras, no usa un lenguaje que nos pueda aburrir, porque todo no es más que una capa superficial para dar mayor profundidad y peso a los atroces misterios que se encierran tras los muros del castillo... e incluso, fuera de éstos. 

El mayor peligro de buscar al diablo, mi querido doctor, es que puede encontrarlo.

Porque la novela también juega con nuestra propia realidad al introducir al personaje de Jack el Destripador y crímenes reales que alguien podría estar tratando de emular en Praga bajo el sobrenombre de "Delantal". Como veis, es una historia de un potencial ilimitado, con infinitas aristas que convergen en un único misterio. ¿Acaso es posible derrotar a la maldad personificada?

Esa es la verdadera base de la novela, el estudio de la maldad y sus múltiples formas, la convivencia entre la luz y la oscuridad y en definitiva, los límites de la humanidad. Y lo hace acariciando la realidad, con las enfermedades mentales como base para estudiar las distintas máscaras con las que se puede vestir una bestia, de manera metafórica o literal. Las historias de "Los seis demonios" me resultaron tan sobrecogedoras que sólo podía desear seguir conociéndolos, entender cómo personas que en apariencia no comparten nada terminan sumergidas en un mismo pozo. En cuanto al final... impresionante es decir poco.

Como aficionada de los thriller, debo decir que ésta historia me ha sorprendido para bien. Es diferente a lo que esperaba, y lo digo como un cumplido. Una novela de época, un terror gótico plagado de giros inesperados y cuidado hasta el mínimo detalle. Si no le teméis a los demonios que se encierran entre sus páginas... os garantizo que os espera una lectura apasionante.





¡Cuervos días!
Está claro que no me dan miedo las lecturas difíciles, aunque las novelas biográficas se llevan la palma y si lo hacen a través de unos diarios tan desgarradores como éstos... sentirse ajeno a éstas palabras sería el equivalente a estar muerto. Y no me malinterpretéis, me ha resultado apasionante navegar en los pensamientos de ésta gran mujer y sobretodo, en algunos de los años más intensos y duros de su vida.

"Marguerite Duras partió, para la escritura de " El dolor " , del diario que entretuvo en 1945, en las semanas previas y siguientes al regreso de su marido, prisionero del campo de concentración de Dachau. La obra, de una intensidad estremecedora, no vio la luz hasta 1985. Clara Janés, autora de la traducción y de la posdata que cierra esta edición, define " El dolor " como un " libro sagrado para ella, libro sangrante para el lector, que reúne movimientos de la máxima crueldad. Como consecuencia, su escritura es rigurosamente descarnada. Se trata de ir hurgando en el fondo de los fondos del sufrimiento humano, entrando en el odio del hombre contra el hombre, que, por cuestiones políticas, adopta los aspectos más inhumanos " ."

Marguerite Duras encontró estos diarios en 1985, así que ya ni recordaba haberlos escrito. Sería entonces cuando vieran la luz, adaptados de numerosas formas hasta la edición que ha llegado a mis manos. Su lectura no tiene desperdicio.

Sus palabras nos sitúan en la Resistencia francesa durante la ocupación Nazi de París. En cuanto a su estructura, se fragmenta en seis relatos complementarios que nos narran diferentes aspectos a los que Marguerite se tuvo que enfrentar en esos años. En el primero de ellos, sin duda un arranque visceral para ésta obra, la encontramos esperando el regreso de su marido de los campos de concentración. Pero ya no hay amor, ha conocido a D. (Los seudónimos o iniciales son bastante habituales en éstos diarios) y aunque desearía poder ser feliz, el vacío de la incertidumbre la corroe. Necesita saber que Robert L. no está muerto, sólo entonces podrá dormir, comer, respirar. Junto a su servicio de indagaciones, perderá parte de su alma en una búsqueda desalentadora cargada de más penurias que consuelos.

Francia llevará luto por Roosevelt. El luto por el pueblo no se lleva.

Posteriormente, otro de los capítulos más impactantes nos narra cómo Marguerite conoció a Pierre Rabier (Bajo seudónimo), el oficial de la Gestapo que arrestó a su marido. No tienen desperdicio esos encuentros donde ambos temen por su vida, tanto Marguerite que teme ser descubierta como el propio Rabier cuando todo indica que tendrá que huir de Francia si desea sobrevivir tras la derrota.  No desaprovecha la ocasión para hacer una crítica política a lo largo de esos años, especialmente contra De Gaulle.

Algunos de estos fragmentos tardaron algún tiempo en ver la luz, como el momento en el que la propia Marguerite (Aunque bajo el seudónimo de Therese) tortura a un hombre hasta sus últimas fuerzas. Circula sobre él el rumor de que es un chivato, que pasa información a la Gestapo, y los miembros de la Resistencia a la que Marguerite pertenece deciden que no pueden dejarlo ir. Finalmente nos habla de su encuentro con Ter el miliciano, un hombre del que, reconoce, pudo ser la inspiración para uno de sus relatos ficticios.

Y es que no todo en "El dolor" son hechos reales, hay dos fragmentos que son extraídos de la inventiva de su autora. Se trata de los últimos, "La ortiga rota" y "Aurélia Paris", un relato sobre una niña judía por el que confiesa sentir debilidad. Anticipándose a cada fragmento hay una pequeña introducción de Marguerite Duras poniéndonos en situación, avanzándolos el contenido de esa etapa.

Su forma de describir el sufrimiento humano es tan admirable como angustiosa. Ver de qué manera unos hombres son capaces de tratar a otros, hasta el punto de no reconocerse. Pero aún duele más comprender que estamos accediendo a los pensamientos de una persona que estuvo ahí, lo vivió, sufrió de hambruna, desprecio, olvido, miseria y una larga espera. Su lectura se hace dura pero me ha parecido de una calidad inmensa.

Robert L. no acusó a nadie, a ninguna raza, a ningún pueblo. Acusó al hombre.

De ésta edición cabe resaltar el postdata de Clara Janés, que es a su vez la traductora. Nos hace un interesantísimo repaso de la trayectoria de la autora y también ahonda en la publicación de ésta obra, desde su descubrimiento, sus múltiples correcciones hasta el ejemplar que ahora llega a nuestras manos. Confiesa, que la intención de Marguerite al escribirlo fue "No olvidar en qué puede convertirse un hombre, lo que pueden hacerle soportar". En definitiva, no olvidar. Hay horrores que nos gustaría enterrar en el pasado, pero es precisamente ser conscientes de su existencia lo que nos ayuda a evitar que se repitan. La necesidad de conocer nuestra historia es incuestionable. Disfrutaréis incluso si es la primera vez que leéis a ésta autora, porque pese a la crudeza añadida que le confiere ser una autobiografía, su forma de escribir es algo que se disfruta sin reparos. Me ha encantado descubrirla.

El dolor es humano. El dolor es compartido. Sin importar nuestras ideas, todos deberíamos acercarnos al pozo desde el que Marguerite escribió éstos textos para que esos recuerdos jamás se desvanezcan, porque con ella vamos a leer desde la perspectiva de la víctima, pero también como verdugos. Desde luego yo no logro imaginar lo que es pasar por semejante tormento, o hacérselo pasar a otros. 

Nadie ejerce una mayor crueldad que el hombre, y lo triste, es que destaque por ser de los pocos en ensañarse con los de su propia especie.






¡Cuervos días!

Siempre es un placer leer una novela de Víctor del Árbol, porque todas te transportan a lugares y personas diferentes pero al mismo tiempo, sabes la clase de emociones que te esperan en sus páginas. En ésta ocasión el destino es Uganda, y no se trata de un viaje del que puedas regresar siendo la misma persona.

"La vida de Isaías volvió a empezar el día que llegó a Barcelona siendo un muchacho y dejó atrás su mundo. Después de mucho tiempo ha construido una nueva vida junto a su pareja, mientras intenta abrirse camino con un negocio de restauración de bicicletas. Todo cambia el día que recibe la visita de Emmanuel, un antiguo conocido que lo convence para que regrese a Uganda y participe en un encuentro sobre la reconciliación histórica de su país.



Aceptar esa propuesta hará resurgir un pasado que Isaías creía haber dejado atrás. Se verá forzado a enfrentarse al niño que fue, mirarlo a los ojos sin concesiones y perdonarse a sí mismo, si quiere seguir
adelante con su vida y no perder a su mujer, que pronto, y de la peor manera, descubrirá una terrible verdad: no siempre lo conocemos todo de aquellos a quienes amamos.



Cuando se ha llegado demasiado lejos, huir no es una opción."

Isaías trabaja arreglando y vendiendo bicicletas. Es una vida tranquila, del montón, reparando lo que otros consideran roto. Hasta que el pasado le devuelve la mirada: Un viejo conocido, Enmanuel K, le visita con la propuesta de volver a Uganda y contar su historia. Isaías se muestra reticente a regresar. ¿Para qué despertar viejos demonios? Pero finalmente retornará al lugar donde nunca debió volver y lo hará acompañado de la persona a la que más quiere: Lucía, su mujer.

La novela transcurre en dos tiempos: Por un lado el presente, y por otro el pasado. Isaías nos narra su historia desde que era pequeño y vivía con su familia, lo unido que estaba a su hermano Joel o cómo conoció al primer amor de su vida, Lawino. Pero ésta no es una historia familiar. Es un retrato de la guerra y la maldad humana. La guerrilla del LRA arrasa con todo, mata a quienes les plantan cara... y secuestra a niños para entrenarlos como soldados. Isaías y Joel fueron dos de ellos.

Isaías nunca ha tenido el valor de contarle toda la verdad a Lucía. ¿Cómo podría soportar semejante carga? Hasta el lector va sintiendo el peso de sus acciones a medida que avanza la lectura, porque es imposible mantenerse al margen. Sabes que es una novela, pero podría no serlo. Isaías pudo estar ahí. Esas personas murieron, esos niños fueron secuestrados y todas esas atrocidades se cometieron en nombre de falsas creencias y mensajeros tocados por los dioses. Y qué le queda a alguien cuando le arrebatan su infancia, lo alejan de su casa y todo cuanto conoce; cuando le obligan a crecer y a perder la esperanza

Es un tremendo error creer que las personas que nos aman son, por el hecho de amarnos, estúpidas o que están ciegas. O que su paciencia es infinita. Si te alejas demasiado quizá no te den la oportunidad de regresar.

Isaías está intentando rehacer su vida en España, con una mujer blanca y unos suegros que no lo aceptan. Aunque mucho antes, ya conoció el amor más puro y la máxima admiración en su abuela Ng'O. Pero en los años terribles era difícil encontrar a alguien en quien confiar, ni siquiera su hermano o Lawino parecían escapar del líder de la LRA, un fanático llamado Joseph Kony. Y la historia de Kony es real, tanto que a día de hoy se desconoce su paradero y en efecto, se le atribuye la fundación de un macabro ejército de niños soltado. Éste sutil juego entre ficción y realidad ayuda, aún más si cabe, a generar un gusto amargo en el lector y ser consciente de que nada de lo que se cuenta procede del imaginario del autor, sino que perfectamente podría estar pasando.

Aunque sin duda uno de los personajes clave y mejor trabajados es un peligroso mercenario blanco que parece sentir especial debilidad por ambos hermanos: Christian MF. ¿Un monstruo con atisbos de humanidad? Bajo su constante vigilancia, escapar parece imposible. Y sin una oportunidad, la esperanza por encontrar un futuro mejor termina por desdibujarse. Isaías queda a merced de la guerrilla, encargado de encontrar a personas albinas ya que despiertan poderosas supersticiones entre las gentes de la zona y se paga un buen precio por sus órganos. Sin embargo, Isaías sigue luchando contra ese destino. Por eso, cuando le encargan encontrar a Samuel Abu... sabe que su vida está a punto de dar un giro que lo atormentará para siempre.

En muchas ocasiones parece existir una línea invisible que separa Oriente de Occidente, como si los problemas de unos fueran demasiado lejanos para los otros. En ésta novela, sin embargo, se juega forzándolos a encontrarse para hacernos ver que no existen tales distancias ni diferencias. Que hacer oídos sordos y mirar hacia otro lado no cambia la cruda realidad a la que muchas personas aún se ven expuestas hoy en día.

Promete que los campos que arden reverdecerán, que los muertos serán sustituidos por los vivos, y los gritos por las risas.

Los libros de Víctor son frecuentemente clasificados dentro del thriller, aunque no entiendo por qué. En su interior siempre hay una mezcla de géneros que los hacen inclasificables. Quizá su conexión sea que siempre nos presentan personajes con alma, vidas que tocan, que sueñan, que traspasan el papel. Son novelas de género humano.

Tampoco fallan el sinfín de frases memorables que querremos apuntarnos para no olvidarlas jamás, y en una historia como ésta es inevitable invitar a la reflexión.

Solo alguien realmente fuerte no teme mostrar su fragilidad.

Víctor del Árbol da voz a la sangrienta guerra civil ugandesa, a las atrocidades cometidas y a esa consecuente herida abierta de la que tan pocos hablan. Pero lo hace desde la humanidad, presentándonos a sus gentes de un modo cercano y tangible. Una magnífica novela de adictiva narración que destapa lo que nunca debió ser silenciado. Me ha encantado.



¡Cuervos días!
No he tenido buenas experiencias con los thriller judiciales, a veces se alejan demasiado de la investigación y el juicio barre por completo la tensión de tener un asesino al que atrapar... pero Steve Cavanagh pasa de todo eso: Ha metido al asesino en el juicio y los protagonistas ni siquiera lo saben. ¡Ni conocen su verdadero propósito! Sólo el lector es testigo mudo de sus crímenes... 

"EL ASESINO NO ESTÁ EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS... ESTÁ ENTRE EL JURADO


El asesinato no fue la parte más complicada. Fue tan solo el inicio del juego.

Joshua Kane se ha estado preparando toda su vida para este momento. Él ya lo había hecho anteriormente. Pero esta vez será la más importante.

Este es el juicio por asesinato del siglo. Y Kane ha asesinado para obtener el mejor asiento en la sala.
Pero hay alguien a su acecho. Alguien que sospecha que el asesino no es el acusado.

Kane sabe que el tiempo se agota y lo único que quiere es el veredicto de la condena antes de ser descubierto."

Ésta no es la primera novela que Steve Cavanagh escribe con Eddie Flynn de protagonista, aunque sí la primera en llegar traducida al castellano. No es necesario haberse leído ninguna otra; 13 es completamente independiente de las demás.

Eddie Flynn
se ganaba la vida como estafador, quizá por eso es tan buen abogado. Pero el caso de Bobby Solomon no podría plantearse más complejo; Una estrella del cine en ciernes que al parecer, asesinó a sangre fría tanto a su mujer como a su presunto amante. Pero Eddie ha escuchado la versión de Bobby y cree firmemente en su inocencia. ¿Cómo demostrarla?

Por otro lado, Joshua Kane está cuidado cada mínimo detalle de su plan para conseguir que Bobby sea condenado culpable y cargue con la culpa de unos crímenes... que ha cometido él. De acuerdo, nosotros conocemos la verdad. ¿Pero habrá alguien capaz de desenmascarar al astuto psicópata que parece ir varios pasos por delante de todo el mundo?

Creo que Cavanagh mezcla con una habilidad pasmosa el thriller jurídico con la acción necesaria para que éste tipo de novelas nos mantengan enganchados. Nunca es tediosa ni se pierde en terminología que al lector le saque por completo de la historia. No nos absorbe en un tira y afloja de juicios, pruebas y testigos donde nos sentimos ausentes, alejados de la acción. Los capítulos se alternan entre sus dos protagonistas como si fuéramos testigos presenciales de un pulso entre dos rivales inmejorables. Un perfecto abogado sin escrúpulos y un asesino de frialdad e inteligencia admirables.



Todos hemos crecido con miedo a algo. El hombre del saco, el monstruo del armario o el demonio que se esconde debajo de la cama. Y tus padres te dicen que son solo imaginaciones tuyas. Que no hay demonios. Ni monstruos. Pero los hay.

Aquí nadie es del todo inocente. Eddie tiene grandes enemigos dentro de la policía que no dudarán en tenderle trampas e intentar llevarle al fracaso no solo de éste juicio, sino de su carrera profesional.  Para complicar aún más las cosas, el mejor amigo de Eddie ha sido seleccionado para ser el juez en el caso de Bobby Solomon y el fiscal no podría ser mas duro de roer. Pero no importa, como he dicho aquí todos tienen sus sombras y nadie va a jugar del todo limpio. Defender la inocencia de Bobby supondrá desenterrar una serie de casos aislados que podrían ser obras de un mismo asesino en serie.
Yo soy abogado defensor. Tengo al diablo conmigo. Y el diablo no juega limpio.

La novela nos mezcla dos narradores antagónicos que están destinados a cruzarse: Eddie quiere ganar el caso, Kane inculpar a Bobby. Pero la personalidad de Kane es muchísimo más retorcida que eso, no es la primera vez que juega en éste tablero. Sabe bien cómo infiltrarse en un jurado y coaccionarlos para que voten culpable al acusado... y así, borrar todo rastro de sus propios crímenes. Por desgracia, no contaba con ir a tener delante a un abogado tan asombroso e inagotable como Eddie Flynn, que colaborará con el mismísimo FBI para demostrar que aquello no es un crimen pasional, sino parte de un estudiado y metódico plan de alguien que vive para matar.

Me ha encantado. Sus dos personajes principales están muy bien construidos y dan al lector ese pulso que está buscando, donde no sabes quién terminará siendo el más listo. Además no es un thriller judicial cualquiera porque aquí la tensión está más que presente en cada página. ¡Que tienen al asesino delante de sus narices!

Eddie Flynn lo ha perdido todo volcándose demasiado en el trabajo, así que quizá la redención de Bobby pueda ser, también, la suya propia. ¿Pero a qué precio?

Tengo claro que seguiré la pista de éste autor a partir de ahora. Un thriller que rompe con los géneros para presentarnos una historia perturbadora e intensa de las que te quitan el sueño por una buena razón. Te lo recomiendo si te gustan las lecturas que se disfrutan y se sufren, y créeme, que no es mala combinación.