¡Cuervos días!
Qué pena me ha dado terminar esta novela, de verdad. Seguro que conocéis la sensación, estar disfrutando tanto de una historia y no querer que se acabe nunca... No se cuánto tiempo hace que no terminaba un libro con esta sensación de disfrute y pena combinadas, pero me reconozco adicta a ésta mujer desde ya. Va, voy con la reseña.

"¿Viste tu vida pasar por delante de tus ojos antes de morir? ¿Era yo la protagonista de alguna de esas imágenes? ¿Cuál fue tu último pensamiento? ¿Llegaste a quererme alguna vez? ¿Para quién eran esas flores?

Martín murió hace más de un año y Alicia no deja de hacerse esas preguntas, atormentada por el recuerdo de quien fuera su prometido. Apenas tiene veintiocho y ya es viuda, pero en los arcenes de su luto aguardan una nueva pareja, el reencuentro con su mejor amiga y el fantasma de una madre ausente.

Cuerpos malditos es una novela breve y áspera sobre cómo nos transforman las pérdidas. La historia de una mujer que busca rehacer su vida al tiempo que ahonda en el pasado para desenredar los motivos de su infelicidad: una adolescencia marcada por la aparición del deseo, la violencia, la dificultad para reconocer su propio cuerpo y las heridas del primer amor y del primer desengaño. "

Alicia está inmersa en una fuerte depresión tras el fallecimiento de Martín, el hombre con el que estaba dispuesta a compartir toda su vida. Ahora se abre ante ella un futuro sin planificar lleno de incógnitas y de cicatrices que nunca terminaron de sanar. Una madre ausente, una mejor amiga con la que ha perdido el contacto y una suegra que no está dispuesta a dejar que la muerte de su hijo deje de doler.

Son muchos los personajes que van apareciendo entre estas páginas y en su mayoría están muy bien retratados, hasta los más secundarios. Para ello tenemos acceso a diferentes flashback en la infancia y juventud de Alicia, algunos de ellos impagables. Es así como descubrimos que Ane siempre ha sido su mejor amiga, pero fue mucho más que eso. Con ella descubrió el poder de la rabia, la soledad, y su despertar sexual.

Eran "cosas de niños", y las cosas de niños eran ajenas a los adultos, que sólo intervenían para pegarnos un grito si molestábamos demasiado. Los adultos nos daban a entender que los niños no sentíamos dolor, o que si lo sentíamos eran naderías comparadas con el suyo.
Porque el paso de los años tiene una poderosa carga en ésta novela. Nos habla de cómo se alecciona a las niñas para captar el interés de los niños, ser femeninas, obedientes. Nos habla del descubrimiento del cuerpo femenino como algo natural, algo salvaje, pero sobretodo como algo puro que merece ser celebrado. 

Ya lo advierte el título, los personajes de ésta novela destacan por todo lo que han sufrido, que al fin y al cabo, es también parte de lo que han vivido. Alicia está intentando pasar página de la forma más peligrosa posible, y es que ahora ha comenzado a acortar distancias con el que fuera su cuñado, el apuesto y bohemio Otto, un fiel reflejo físico de su prometido pero mucho más amable y comprensivo en otros ámbitos. Se diría que ha salido ganando. ¿Será verdad?

Los tabús y los tópicos parecen no tener lugar en la historia. Aquí se habla de sexo sin tapujos, hay personajes de todas las orientaciones sexuales sin que esto sea relevante para el desarrollo de sus historias, hay machismo bien señalizado y juicios preconcebidos que nos harán replantearnos nuestros propios comportamientos. En definitiva, tras la trama principal hay todo un entramado de ideas y situaciones que dotan la historia de un atractivo inmejorable.
El deseo ocurre antes que la palabra. Empieza debajo del estómago, recorre el cuerpo hasta llegar al cerebro y se transforma en fantasía. Si llenamos de palabras el deseo, el hechizo se rompe. A veces las palabras son el enemigo.
Aunque me ha encantado y la leí sin poder soltarla, está claro que no estamos ante una historia dulce. Hay (al menos) una mujer rota que intenta encontrar respuestas en su pasado para salvar lo que quede de su futuro. Y lo hace con momentos de felicidad y grandes personas que la ayudarán en éste viaje introspectivo, pero por supuesto, no puede crecer olvidando todos los desengaños que lleva dentro. A veces nuestros sueños y anhelos nos superan, y por eso optamos por silenciarlos. Dejamos que los demás intenten definir lo que somos. Y por el camino, morimos.
"Estoy ansiosa", es lo que decía, pero yo sabía que no era ansiedad, que lo que tenía Ane eran unos sueños mucho más grandes de lo que Bortiz y sus alrededores podían ofrecerle. "Estoy ansiosa", porque el mundo era grande, sus ganas de recorrerlo inmensas, y sus posibilidades, escasas.

Lo mejor de ésta novela es que habla de lo que la da la gana sin pelos en la lengua y cuando quieres darte cuenta estás asintiendo con la cabeza, pensando "Eso es, tal cual, eso es". No se guarda nada temiendo que no "quede bonito", sea violento, o de esas cosas "no se puede hablar". Se habla y punto. Podría hacer un resumen mucho más elaborado pero esa es la sensación que me llevo, de haber leído a una autora que no le teme a ningún tema de conversación y los trata con una naturalidad tan apabullante que emociona. ¡Ya era hora!

"Cuerpos malditos" acierta en todo. La historia engancha, los personajes poseen alma y los temas a tratar no podían ser más interesantes. No esperes a que yo te lo recomiende. Léelo.


¡Cuervos días!

Había oído hablar de la primera novela de Pauline Delabroy-Allard con mucho entusiasmo, así que estaba deseando tenerla en mis manos. Ha sido una lectura diferente a lo que esperaba (malditas expectativas) en muchos aspectos, aunque al menos no me siento decepcionada.

"Una noche, en una fiesta, dos mujeres se conocen por azar. Una vive su rutina de madre soltera y profesora con una pareja circunstancial. La otra es violinista, excéntrica, sensual y culta. Habla y ríe demasiado. Es Sarah.

A partir de entonces se suceden citas improvisadas, almuerzos, conciertos, lecturas, los cuartetos de Beethoven y la primavera en París. Hasta que un día Sarah dice: «Creo que me he enamorado de ti». Y se desata el amour fou, la pasión que quema a cada instante y que, como ocurre con todas las grandes pasiones, no puede acabar bien.

Voy a hablar de Sarah es la última gran revelación literaria francesa. Ha ganado importantes premios (estuvo a un paso del Goncourt) y ha sido comparada con Marguerite Duras y Yourcenar con su primera novela, hipnótica y arrasadora, que deja una huella indeleble."

Sarah es locura, es caos. Es una belleza desconocida y cruel. Es una cría. Es tan hermosa como los desnudos de Bonnard. Así la describe la narradora, inundada de un amor tan profundo que roza la devoción desde el momento en que la conoce. Por eso lo único que sabemos con certeza sobre Sarah es que toca en un cuarteto de cuerda como violinista... y que también está completamente enamorada. Pero dicen que el amor puede matar. 
Y del amor a la tragedia, hay un paso. 

Narrada en primera persona, "Voy a hablar de Sarah" parece una novela epistolar sin serlo. La protagonista se abre ante nosotros como si estuviéramos leyendo su diario mas íntimo, en pequeños fragmentos que a veces hacen progresar la narración y otras, son divagaciones con un nivel de implicación desgarrador. Así es como nos empieza a hablar de Sarah, una chica llena de vitalidad de la que no tarda en enamorarse, aunque hasta entonces jamás había experimentado el amor por una mujer.

Pasión. Del latín patior, padecer, aguantar, sufrir. Sustantivo femenino. Amor considerado como una inclinación irresistible y violenta, orientado a un único objeto, que en ocasiones degenera en obsesión.

Vamos siendo testigos de la forma en que Sarah entra en su vida, cómo un enamoramiento evoluciona en amor y termina desarrollando algo mucho más intenso y hasta doloroso. Hasta en el ritmo de la novela se puede notar que está explicándonos ese proceso romántico: La pasión inicial, ese minucioso placer en los detalles, la necesidad de verse la una a la otra... pero poco a poco se transforma en una historia más compleja donde aparecen las primeras peleas, amagos de ruptura, resentimiento, un amor que degenera en algo más. Como lectores, sentimos ese pulso. Esa progresión. El vértigo de temer que algo horrible se aproxima.
Sabe tratarme de forma exquisita, me prepara baños, me da masajes en la espalda, dice que soy su libertad, su sosiego. [...] Sabe tratarme de forma odiosa, no contesta cuando le mando mensajes, habla con monosílabos, se las apaña para no estar disponible y dice que necesita aire.

Los detalles son muy importantes en ésta novela, hasta los mas mínimos. Las descripciones nos trasladan a cada recuerdo que ha existido entre ellas: Qué obra de teatro fueron a ver, qué película emitían... Pauline ahonda con precisión en los momentos que van dando forma a la relación, como haríamos cualquiera de nosotros. Y son esos detalles los que nos avisan de que algo ha cambiado, que algo va a pasar, la tensión lectora va en aumento y un acontecimiento inesperado va a truncar los sueños de ambas.

¿Por qué digo que es diferente? Porque claramente la forma en que está escrita dice mucho más que la historia en sí. El ritmo en la novela, la forma tan particular de escribir de la autora... pesan más que el contenido. La historia de amor entre ambas mujeres está narrada con mucho gusto, tanto que el sentimiento se contagia. Pero al estar escrita en primera persona por una de ellas no hay una acción constante, todo se vuelve más lírico, más pausado, como uno de los conciertos a violín de la propia Sarah. De hecho no hay diálogos, aunque se insinúen las conversaciones entre sus escasos personajes. No sé si todo esto le juega en contra o a favor, depende de los gustos de cada uno y sobretodo, de lo que apetezca leer en un determinado momento. Quizá no era la clase de historia que me apetecía ahora mismo. Es muy intimista, se propone remover nuestros sentimientos... y lo consigue.

"Voy a hablar de Sarah" es la historia de una pasión, una pulsión que surge de la casualidad y se convierte en idolatría hasta el punto de no retorno. Nuestra protagonista no sabe volver a ser la que fue, y si arrancan a Sarah de su vida, nada tiene sentido. Un romance entre dos mujeres que lo serán todo para la otra hasta que, tal vez, no quede nada. Tan solo un cuerpo.
¡Cuervos días!
Mi última lectura ha sido breve pero intensa. Se trata de uno de los cuentos de los hermanos Grimm, pero el auténtico, sin edulcorar. Cuesta imaginar cómo éstas historias han sido adaptadas de tal manera que resultan irreconocibles en algunos casos... cuando quizá, si las dejamos como fueron concebidas y las enfocamos para un público más adulto, también resultan fascinantes.

"Del Enebro es un sombrío y extrañamente luminoso cuento popular, recopilado hace más de doscientos años por Jacob Ludwig y Wilhelm Karl Grimm en el libro Kinder-und Hausmärchen (1812), y que relata una terrible historia de infanticidio y canibalismo, botánica y ornitología, y también de amor, lealtad y venganza."

La historia empieza con un matrimonio que no logra concebir hijos. Su primogénito llega, por desgracia, con el fallecimiento de la mujer. Es aquí donde el marido decide tomar una segunda esposa, con la que tendrá una hija, Marleenken. Pero ésta madrastra se niega a aceptar a ese pequeño como suyo, lo desprecia, lo intenta alejar de todas las formas. Y una sombra maligna empezará a hacerse hueco entre sus pensamientos.

Hay poco más que se pueda desvelar de éste cuento sin destrozar el suspense que contienen sus páginas, así que me reservaré el resto de su breve historia para quienes quieran leerla. El mensaje que encierra es perturbador, pero también alegre. Extraña combinación, ¿No os parece?

Éste cuento fue rescatado de la tradición oral, así que imaginaos qué clase de historias debían circular por ahí. ¿Por qué las adaptaciones que se hacen son, en su mayoría, tan suaves y carentes de brutalidad? No es que me guste esa oda a la violencia, pero si las historias originales se escribieron así... ¿Por qué ese empeño en modificarlas? No son, después de todo, meros actos de violencia sin sentido. Encierran mensajes que, aunque puedan no ser a gusto de todos, le dan sentido a éstos cuentos. "Del enebro" no es una excepción.


Tenemos el mejor ejemplo en Disney, donde hemos visto adaptaciones de algunas famosas historias a las que se les ha privado de todos los detalles macabros (Que las hermanastras de Cenicienta se cortaron los pies para calzarse el zapato, que la bruja que intenta matar a Blancanieves era en realidad su madre...) para hacerlas más aceptables y aptas para un público infantil. No digo que estas historias fuesen aptas para niños, porque para mi no lo son, pero tampoco es sano vender ese mundo de ilusión, perfecto, idealizado. Hacen falta sombras y matices para comprender que la vida no es ningún cuento de hadas.

Volviendo a ésta publicación... aquí no hay censura de ningún tipo, se trata del relato tal y como fue concebido. De hecho la publicación es bilingüe, presenta la traducción al castellano pero también la versión original en bajo alemán. 



A su vez incorpora las oscuras ilustraciones de Alejandra Acosta, que también se ha encargado de las portadas y de los pequeños "regalos" que esconde en su interior (Taumatropo, postal y marcapáginas) y otros detalles añadidos que convierten la maquetación de éste cuento en toda una obra de arte (De hecho, en la faja anuncian que ha recibido el premio al libro mejor editado en Aragón 2012). Impreso en offset, a tres tintas, con encuadernación rústica y sobrecubierta. Finalmente el prólogo corre a cuenta de Francisco Ferrer Lerín, escritor y experto ornitólogo, que añade algunas interpretaciones e interesantes datos al cuento y realiza un interesantísimo estudio sobre los enebros y los frutos que, como las manzanas, son habitualmente utilizados como símbolos de mal agüero en este tipo de historias. ¿Cuál será el misterio que rodea a éste árbol?



Una historia muy breve pero intensa (Vaya que si) que se disfruta con todos los sentidos. Por más siniestro que parezca, "Del enebro" es un cuento que no deja indiferente a nadie y en el que todos sus personajes cumplen un papel esencial en el transcurso de la historia. Os lo recomiendo muchísimo, sobretodo por la experiencia casi mágica que supone tener éste libro entre las manos.




¡Cuervos días!
Ésta es la historia de una vida consumida a dentelladas. La guerra que asola el país, las grietas irreconciliables en su familia, una soledad interior que le ajena del mundo... así es Gabriel, un hombre en busca de su propia salvación, de un perdón inalcanzable que lo llevará por las sendas más inhóspitas. 

"Gabriel ha renunciado a la normalidad de la vida para perderse en una dolorosa búsqueda de su lugar en el mundo. A sus treintaiún años inicia esta narración en la que vuelve sobre sus pasos para intentar descifrar cómo ha llegado a convertirse en el hombre que es ahora.

Con una prosa tan hermosa como desgarradora, en esta novela Piedad Bonnett nos habla de la soledad, la angustia y la posibilidad de redención de un hombre que cae hasta tocar fondo."

Gabriel ha caído. Se está abandonando de todo cuanto una vez tuvo o fue. No soporta su propia existencia, los recuerdos, las voces que lo atormentan. No quiere ser un alcohólico como su padre. No quiere vivir atrapado en el pasado. Pero el pasado le persigue y le ha llevado hasta aquí: Está ingresado en un sanatorio mental.

Todos nos hemos sentido desubicados alguna vez, obsesionados con esa idea de encontrar nuestro lugar en el mundo. Para Gabriel, es mucho más que eso. Él no encaja. No tiene dónde buscar porque sabe que no pertenece. Perdió a su madre, pero sobretodo perdió a su hermana melliza y sin ella la vida se le hace insoportable. También la comunicación con su padre, por lo que pronto acabará vagando sin una familia en la que poder refugiarse.

Ante esta situación sólo encuentra un posible camino: Empezar de cero. Renuncia a todo cuanto conoce y se marcha sin un plan. Una idea que se presentaba tan prometedora termina por dejarlo completamente solo, perdido.

La novela no es lineal. Conocemos a Gabriel en su presente, pero es necesario retroceder y averiguar qué pasó, qué ocurrió en su vida para que diera el paso de romper con todo. La respuesta siempre es la misma: Elena. Su hermana, o más bien su ausencia, es la verdadera razón de su tormento. Ni siquiera sus relaciones amorosas han ido del todo bien, así que ella es el recuerdo más preciado que posee. Y al mismo tiempo, el que más duele.

Elena nació primero y nunca abandonó esa delantera [...] aupada por el miedo. Porque con el miedo se abrió siempre camino y me arrastró de la mano, mientras cortaba la oscuridad que a veces nos envolvía.

Le relaja escribir y dibujar. Esa es su auténtica pasión y a la que entrega sus momentos de mayor lucidez, aunque profesionalmente se ha labrado la vida como profesor de filosofía.  Le gusta, pero no lo suficiente. Gana dinero, pero no le gratifica. No es esa la vida que hubiera elegido. Así que huye. Cuando comprende que necesita reengancharse a la sociedad, su amigo le consigue trabajo en unos almacenes donde conocerá la verdadera desesperación. Y el peligro.

Aquí hay un profundo análisis sobre la indigencia, la invisibilidad del ser humano. Es un tema en el que la autora ahonda en la novela, y que en Gabriel se representa como un absoluto desapego por la sociedad y el mundo, incluso de sí mismo. Junto con ese desamparo se une la inminente violencia sufrida en Colombia a manos de guerrilleros, donde se mataba a indigentes con total impunidad.

Recordé las palabras de un autor que he leído mal: Que la huida es a veces un llamado de socorro y a veces una forma de suicidio, pero que con ella se experimenta, al menos, un breve sentimiento de eternidad, porque nos permite cortar los lazos con el mundo y también con el tiempo.

Todo lo anterior hace que nos preguntemos si realmente Gabriel padece de locura o tan solo es un hombre llevado al extremo de sus fuerzas. Es un juego interesante, una crisis poética que se desdobla a lo largo de toda la novela. ¿Para qué? Sigo pensando que las novelas de Piedad Bonnett cumplen un fin; cauterizar heridas.

No hay diálogos, está narrada en primera persona por su protagonista y esto puede hacer que la novela se nos haga demasiado intensa, con la incapacidad de huir de esa angustia que llega a invadir a Gabriel. Aún así, he de decir que me ha encantado cómo conduce la historia, la forma en que la narra y esos oscuros callejones por los que nos obliga a entrar.

Si hay alguien que sabe escribir sobre el dolor y el duelo hasta aprender a convivir con ellos, esa es Piedad Bonnett. O más bien diría que los exortiza, desdibuja sus formas y se desprende de ellos a través de la palabra. Para quien no la conozca, os recomiendo leer "Lo que no tiene nombre", una obra exquisita y breve donde plasma como nadie el sentimiento de pérdida (El suicidio de su hijo) en busca de una reconciliación con el mundo que la permita continuar. 

En cuanto a ésta novela, "Donde nadie me esperees la búsqueda desesperada de un hombre que quiere sanar a toda costa. Cruda y delicada a la vez, posee el don de cauterizar esos abismos que a veces se empeñan en engullirnos.