¡Cuervos días!
Hace tiempo que no me sumerjo entre las páginas de ningún clásico y reconozco que diciembre no me ha puesto fácil terminar éste... pero ha merecido la pena con tal de volver a perderme entre estos pórticos, sus esculturas y toda la grandeza que conforma una de las catedrales más bellas del mundo, recientemente pasto de las llamas y a la que hoy dedicamos ésta reseña.

En el París del siglo XV, con sus sombrías callejuelas pobladas por desheredados de la fortuna y espíritus atormentados, la gitana Esmeralda, que predice el porvenir y atrae fatalmente a los hombres, es acusada injustamente de la muerte de su amado y condenada al patíbulo. Agradecido por el apoyo que en otro tiempo recibió de ella, Quasimodo, campanero de Nuestra Señora, de fuerza hercúlea y cuya horrible fealdad esconde un corazón sensible, la salva y le da asilo en la catedral.
Nuestra Señora de París ha dado lugar a numerosos libretos de ópera y a varias versiones cinematográficas.


Me cuesta imaginar que, tras las múltiples adaptaciones que ha tenido la obra, exista alguien que no la conozca. ¿Ni tan siquiera por la película de disney? Aunque si hay algo en lo que la novela de Victor Hugo siempre destrozará a todas sus réplicas es, sin duda, la pasión con la que describe Notre Dame. Tan intenso, tan poderoso que no solo la hace parte de la narración: Consigue meternos en ella.

La Iglesia de Nuestra Señora de Paris sigue siendo hoy, sin duda, un edificio sublime y majestuoso. Pero por muy hermoso que se haya conservado al envejecer, no se puede por menos que suspirar, que indignarse a la vista de las degradaciones, de las mutilaciones sin cuento que simultáneamente el hombre y el tiempo han hecho sufrir al venerable monumento. [...] En el rostro de esta vieja reina de nuestras catedrales, junto a una arruga hay siempre una cicatriz. Tempus edax, homo edacior. Lo que traduciría gustosamente de esta forma: El tiempo es ciego, el hombre es estúpido.

"Nuestra señora de Paris" se centra en diversos personajes a los que va cediendo protagonismo en cada capítulo: Por una parte tenemos la historia de Pierre Gringoire, autor de misterios. Seguimos las desventuras de Quasimodo, el campanero de Nuestra Señora, sordo y jorobado. Observamos las pasiones y terrores que despierta Esmeralda, la bailarina, una joven por la que todos suspiran y a la que consideran una bruja sólo por ser atractiva, se creen con derecho a poseerla y acosarla, usarla y condenarla. Las maquinaciones del diabólico archidiácono Claude Frollo o la nula honestidad del capitán Phoebus de Chateaupers. Y entre ellos, como uno más, se pierden auténticos personajes históricos (Luis XI) y la siempre imponente catedral.

Frollo ha cuidado de Quasimodo todos estos años, siendo su único apoyo y la única persona en la que confía... hasta que la ciudad de París comienza a verse inmersa en un auténtico infierno. A Quasimodo lo condenan por su aspecto.  La joven gitana Esmeralda es acosada por las calles y condenada a muerte... hasta que la criatura de la catedral sale a buscarla y recurre al derecho del asilo para protegerla tras sus fuertes muros. Frollo enloquece, y no es de ira: Está obsesionado con esa mujer y la quiere. La quiere. Pero ella está enamorada cual joven adolescente de un capitán que la ha utilizado como a tantas otras antes que a ella. El único que la trata bien... es ese chico deforme y sordo al que nadie mira con buenos ojos.

Por debajo de esta llama, por debajo de la oscura balaustrada con tréboles de brasa, dos gárgolas en forma de fauces de monstruo vomitaban sin cesar aquella lluvia ardiente que destacaba su chorro argentado sobre las tinieblas de la fachada inferior.

La novela se divide en 11 libros, y éstos a su vez, en extensos capítulos que nos van llevando por las muchas calles de París y sus personajes. Las descripciones son minuciosas, pueden llegar a hastiar a los lectores más impacientes: Demasiada información sobre la catedral sin que progrese la narración, o un elaborado contexto histórico que nos saca del libro. Claro que Victor Hugo pretende eso, contar más que una novela, es más compleja de lo que aparenta y bebe de todos estos detalles para atraparnos en ellos, hacernos partícipes de cada mínimo acontecimiento. ¿Personalmente? Si avanzas y llegas a su prodigioso final, descubres que todo mereció la pena.




Como es habitual en el autor, hizo numerosas denuncias en ésta obra. Tanto a profanaciones arquitectónicas que supone restaurar un edificio sin ningún conocimiento artístico, como las demoliciones que se llevan a cabo por descuidarlos. Intentó curar la ignorancia de aquellos que menospreciaban el arte de la Edad Media. Que el lector no se conforme con protestar. Cómo iba él a imaginar que su bella Notre Dame entraría a formar parte de la lista, con su aguja pereciendo entre las llamas bajo la atenta mirada de todo un planeta.

La edición que he tenido el placer de leer es en tapa dura con sobrecubierta y viene ilustrada con grabados de la época.  Tanto la traducción como las notas corren a cargo de Carlos Dampierre.

Al límite de lo aceptable, rompiendo las normas y juzgando una sociedad que le ha desencantado. Así se formó una de las novelas más destacables de Víctor Hugo, y el mito de la catedral más imponente de todas. "Nuestra Señora de París" es una carta de amor en forma de denuncia, y su destinatario, lo creáis o no, somos sus lectores.







¡Cuervos días!
Aquí viene mi primer thriller del año: Washington Poe es un detective tan interesante que difícil estaba no disfrutar de su historia, o tal vez debería decir el principio de la misma. Es oscuro, irreverente, cínico, algo antisocial... y con un corazón enorme. ¿Pero y si sus secretos le impiden resolver el caso que tiene entre manos?
Un asesino en serie está quemando vivas a sus víctimas. No hay ningún tipo de pistas en las escenas del crimen y la policía ha perdido todas las esperanzas.

Cuando su nombre es hallado en los restos carbonizados de la tercera víctima, Washington Poe, un detective suspendido de empleo y caído en desgracia es llamado para que se haga cargo de la investigación, un caso del que no quiere formar parte.
De mala gana acepta como su nueva compañera a Tily Bradshaw, una brillante pero poco social analista civil. Pronto, la pareja descubre una pista que solo él podría ver. El peligroso asesino tiene un plan, y por algún motivo, Poe forma parte de dicho plan.

Mientras el número de víctimas sigue en aumento, Poe descubre que él sabe mucho más acerca del caso de lo que jamás se habría imaginado. Y en un final aterrador que destrozará todo lo que él creía sobre sí mismo, Poe comprenderá que hay cosas mucho peores que ser quemado con vida.

Lo que al principio parece una historia desorganizada y sin un patrón común, irá tornándose en un juego lleno de secretos y descubrimientos cada vez más intrigantes. Y es que si el título de la novela no os ha dado ya la pista... todos somos títeres de una novela donde nada es lo que parece.

Escrita en tercera persona, la novela nos lleva tras los pasos del detective Washington Poe. El personaje me habría fascinado de no ser porque comparte páginas con una mujer capaz de hacerle sombra, y esa es Tilly Bradshaw, una chica muy especial que ha crecido sobreprotegida y ahora se siente nadando en un mar con tiburones. ¡Casi! Porque la van a mandar a perseguir a un asesino despiadado que está quemando a sus víctimas... y tendrá que ayudar al detective más descontrolado e irresponsable de todos.

Pero Poe ahora mismo está suspendido de empleo, no debería encargarse de este caso. Todo se complica cuando su nombre aparece grabado en uno de los cuerpos y, tal como parece, el asesino lo ha situado como su siguiente víctima.

- ¿Conoce la regla de los nueves?
Poe asintió. Así era como se evaluaba la gravedad de las quemaduras médicamente. La cabeza y los brazos eran nueve por ciento cada uno, mientras que las piernas, la parte anterior y posterior del torso representaban cada uno dieciocho por ciento. Eso sumaba el noventa y nueve por ciento. El uno restante eran los órganos genitales.

A medida que la investigación avanza también vamos conociendo más detalles del equipo protagonista, y sí, de esos secretos que Poe parece arrastrar consigo. Además de Tilly le acompañará Stephanie Flynn, su inspectora jefa hasta que se diga lo contrario. El director Gamble hace tiempo que perdió la fe en Poe, lo discrimina, no quiere que avance por su cuenta en el caso y cada vez que lo hace le niega cualquier crédito en dicho descubrimiento. Se odian. Por otra parte, Poe no estará del todo solo. En el equipo también cuenta con su amigo Kylian Reid, un sargento sabelotodo que le facilitará ayuda cuando otros se la nieguen.

Como no quiero desvelaros el rumbo que toma la novela, solo diré que sus giros de guión son muy potentes. Todos los asesinatos empiezan a cobrar sentido para el lector, vamos viendo unas pautas, unas migas de pan que conducen a una aterradora realidad. Y cuando crees tener todas las respuestas... compruebas que no eres tú quien maneja los hilos. El pasado puede ser nuestro peor enemigo y a veces las líneas entre víctima y verdugo no están del todo definidas.

Lo negativo que puedo decir de ésta novela es que... me adelanté. Sí, descubrí quién estaba detrás de los crímenes con una pista que a mi parecer fue demasiado descarada. Temí que eso le restara emoción al resto de la novela, pero no fue así. El final es uno de sus platos fuertes... y pese a todo, es un final abierto que deja entrever que Washington Poe volverá.

Ahora bien, os conozco, sé lo que queréis saber. ¿Ofrece algo distinto en el género? ¿Merece la pena, o es solo otro thriller más? Si disfrutáis de este tipo de historias sé que no os va a decepcionar. Si buscáis algo único, tal vez le falten algunos ingredientes extra. Pero "El show de las marionetas" tiene solidez y unos personajes sumamente complejos, suficiente para disfrutar de su lectura. Tilly es mágica y el antagonista, dentro de su psicopatía, logra parecer humano.

"El show de las marionetas" es un viaje muy bien orquestado donde todos somos manejados al antojo de su autor, dando tumbos hasta tropezar con las respuestas correctas. Buenos personajes, una narrativa ágil y una trama en la que siempre están pasando cosas. ¿Volveré a leer algo de éste detective? No os quepa duda.







¡Cuervos días!
Espero que hayáis tenido una genial entrada en éste 2020, y si no es el caso, pensad que las cifras son sólo cifras. Lo que sí tiene un valor especial y aquí lo sabemos todos bien... son las lecturas. Hay libros capaces de cambiarte la vida, otros se hacen insufribles y algunos tienen la cualidad especial de despertar tu curiosidad, abrir nuevas miras e iluminar zonas de tu alma. Me atrevo a decir que algo así he sentido al escuchar los ladridos de las mujeres que aparecen en éste libro.
Recuperando el título de un pequeño cuento con el que la puertorriqueña Rosario Ferré analizó la misoginia literaria en los años 90, este 'El coloquio de las perras' pretende ser un homenaje a las escritoras hispanohablantes que sortearon todo tipo de obstáculos para hacer su literatura. Desde populares figuras como Elena Garro, Gabriela Mistral o Alejandra Pizarnik hasta otras más desconocidas como Alcira Soust Scaffo, Agustina González López o María Emilia Cornejo, la periodista y poeta Luna Miguel entabla una conversación llena de ladridos con una docena de mujeres, con la voluntad de que sus obras sean leídas y reivindicadas, y tal vez con la esperanza de que la egoísta y peligrosa raza del “escritor macho” quede de una vez por todas extinguida.

Quizá la autora sea Luna Miguel, pero es cierto que en éste libro se produce un coloquio donde realmente convergen muchas, muchísimas voces. A modo de ensayo, cada capítulo despierta a una autora latinonamericana casi olvidada o ignorada por la historia, esas mujeres silenciadas que sin embargo merecen un reconocimiento que les ha sido negado.

El libro empieza con la intensa vida de Elena Garro, una historia condensada en apenas cuatro páginas pero que cumple con su propósito: Despertar nuestra curiosidad y ganas de leer a la autora. Su obra pudo ser igual de intensa, pero fue a menudo tachada de loca, se le restaba credibilidad y siempre tuvo que padecer estar a la sombra de Octavio Paz, del que se dice que incluso la prohibió escribir.

Recuerdo un día que yo lo fui a ver y le dije que la dejara expresarse. Y él me preguntó : ¿Crees que así se le quite la locura?. Yo le repliqué: La locura no, porque mi mamá no está loca, lo que se le va a quitar es la depresión.

Así empieza, y así se irán sucediendo los nombres. Rosario Ferré. Pita Amor. Alcira Soust Scaffo. Aurora Bernárdez. Gabriela Mistral. Agustina González. María Emilia Cornejo. Eunice Odio. Marvel Moreno. Victoria Santa Cruz. Alejandra Pizarnik. A leerlos sentí con fascinación que no todas me eran ajenas, a algunas ya las conocía o las acababa de descubrir (Y eso me hizo sentir que leía éste libro en el momento preciso) pero otras las contemplé por primera vez. Vi sus luces y sus sombras y sentí los paralelismos entre sus historias. Se las juzgaba no por lo que escribían, sino por el mero hecho de escribir. Eran mujeres y al parecer no tenían nada importante que contar, todo cuanto escribían debía ser fruto de la locura o un acto de rebeldía, y si tenían talento se insinuaba que era por su cercanía a éste o a aquel, un hombre, un perteneciente a la raza del "escritor macho" al que nunca se cuestionó su talento.

Tras su merecido homenaje y una breve mención de sus obras, Luna Miguel dedica una carta a cada una de las mujeres citadas. Es una reconciliación, o tal vez una forma de desahogo donde ella misma reconoce haberlas pasado por alto durante muchos años, hasta que por fin comprendió la injusticia con la que nos han educado: Nos han hecho creer que estas figuras jamás importaron, y puesto que lo que no se nombra parece no existir, es más necesario que nunca transmitir sus nombres y dejar que sus voces retumben con las nuevas generaciones ejerciendo de altavoz.

Entre líneas y capítulos también se menciona a otras mujeres y obras que me han llamado mucho la atención, tanto que termino ésta lectura con una amplia lista de títulos que me gustaría leer en un futuro. 

Es loable el trabajo de Luna Miguel recopilando todos estos capítulos y ampliándolos hasta dar forma a éste libro, un libro para esas autoras "olvidadas" que estaban faltas de visibilidad. Su lectura es rápida, entretenida, como una conversación constante llena de sorpresas y descubrimientos.

"El coloquio de las perras" es un perfecto homenaje a todas esas autoras ninguneadas por la historia y víctimas de una misoginia descarnada. Sus obras, sus voces y sus vidas resuenan más alto que nunca, a pleno pulmón, un ladrido que ya no van a poder hacer callar. Nunca más.







¡Cuervos días!
No cabe duda de que ha llegado el invierno, el frío... la navidad. El protagonista de ésta novela creyó recibir un importante mensaje del mismísimo Santa Claus hace años, y en medio de su delirio se tatuó su rostro. Ahora vaga compartiendo su visión del mundo junto con su fiel y leal Mister Bones. Pero puede que los días de Willy estén contados... y no puede morir sin saber que su perro quedará en buenas manos.

Cuando Mister Bones, un perro callejero de gran inteligencia, se encuentra con Willy G. Christmas, poeta errante y vagabundo, se convierten en confidentes inseparables. Como si de don Quijote y Sancho Panza se tratara, comparten sus días con la soledad, el azar y la dureza de la vida en la calle. El día en que el hombre presiente que su muerte está cercana y que se aproxima a un mítico mundo al que él llama Tombuctú, decide iniciar un último viaje a Baltimore para buscar a su antigua maestra y confiarle a su fiel amigo.

Paul Auster es de esos autores que tengo en una lista para leer alguna vez en la vida pero parece que nunca llega su momento. Bien, al fin ha llegado. Me decidí por "Tombuctú" que es como llama Willy al lugar que le espera más allá de la muerte: Donde termina el mapa del mundo. 

Ésta es la historia de un hombre al que la vida ha tratado como a un perro, narrada desde el punto de vista de su cánido amigo.  Willy procede de una familia judía y ha tenido todo tipo de experiencias desagradables, aunque finalmente termina enloqueciendo y convirtiéndose en un poeta vagabundo. Es ahí, en las calles, donde conoce a su fiel amigo Mister Bones, un perro mezcla de muchas razas. Pero esa vida le está pasando factura, está enfermo y sabe que el final se aproxima. Por eso da instrucciones muy claras a su can: Huye. No dejes que te lleven a una perrera, no mires atrás. Cuando Mister Bones tiene un sueño premonitorio no solo comprende que el final de su dueño es inminente; también que, con gran probabilidad, él tendrá que empezar de cero.
Cada rincón le recuerda los sabios consejos de Willy, sus delirantes anécdotas, lo que él pensaba del mundo y cómo lo educó. A veces incluso se le aparece. Pero Mister Bones no está preparado para rendirse, sabe que quizá encuentre a otros humanos dispuestos a ser su familia, tal vez lo adopten, tal vez él mismo sepa encontrar a la profesora con la que Willy quería dejarlo antes de morir. El viaje es largo y en ocasiones desesperanzador, pero el viejo Mister Bones no deja de maravillarse con todo lo que aún le queda por descubrir.
Haya hecho lo que haya hecho, nunca me he conformado con ser un gusano. Me he lanzado, me he desmandado, me he remontado a las alturas y, por muchas veces que me haya estrellado contra el suelo, siempre me he puesto en pie para volverlo a intentar.
La primera parte de la novela se me hizo más tediosa ya que narra la vida de Willy G. Christmas y sus muchos delirios, en ocasiones divagaciones sin pies ni cabeza (Pero otras veces plantea reflexiones que me sacaron más de una sonrisa). Finalmente, el papel protagónico pasa a Mister Bones y seguiremos sus andanzas y desventuras.
Con esto creo que queda clara cuál es la parte que no me ha gustado: Los monólogos de su protagonista humano, en ocasiones demasiado enrevesados y carentes de contenido. Exceptuando eso, es una novela que se lee muy bien (Y además es breve) y no exagera las facetas del perro al que convierte en narrador, no es una caricatura, es un ser que vaga mostrándonos un mundo cruel y desprovisto de esperanza hasta que algo parece cambiar en su camino.

No puedo contar los giros que se producen en la trama sin revelar parte de su encanto, así que guardaré la sorpresa para aquellos que os aventuréis a leerla.  Por mi parte, me ha parecido una novela muy amena pero tampoco la he considerado especial. Creo que su autor tiene un estilo propio, sí, y es muy agradable de leer, pero ésta vez no he encontrado mi nueva adicción.

Tombuctú nos transporta a una búsqueda mas allá de lo terrenal, con personas despojadas de sus máscaras e historias que van mas allá de las apariencias. Sin duda, una novela perfecta para estas fechas navideñas.