¡Cuervos días!
Y hoy con doble razón. Pero no os engañéis, que un título incluya cuervos no es garantía de que me tenga que gustar... y tampoco es la razón por la cual he disfrutado tanto de ésta novela. Lo que sí debo agradecerles es llevarme hasta una autora que me ha encantado, una historia que no quería que acabara, y unos personajes que estoy deseando presentaros.

"Fie, una futura jefa tribal se guía por solo una regla: «Cuida de los tuyos». Su casta, los Cuervos encargados de los muertos y de impartir la eutanasia, recibe más maltratos que monedas; pero cuando son llamados a retirar difuntos de la nobleza, ella tiene la esperanza de conseguirles la paga de sus vidas. Cuando descubre que el príncipe heredero Jasimir ha fingido su muerte, Fie está dispuesta a evitar mayores pérdidas... o quizás matarlo ella misma. Pero él le ofrece un trato al que no puede negarse: si lo protegen de la despiadada reina, él protegerá a los Cuervos cuando suba al trono. El guerrero Halcón Tavin siempre ha puesto la vida de Jas antes que la suya: ha adoptado la apariencia del príncipe con magia y se ha convertido en su sombra. Pero ¿qué ocurrirá cuando Tavin comience a desear tener algo propio?"

"La misericordia del cuervo" es la primera parte de una bilogía y también la primera novela de la autora. 

Se dice que los cuervos imparten misericordia porque son los encargados de visitar a los moribundos y acabar con su sufrimiento de un modo rápido. Sin embargo, ellos nunca han sido tratados con la misma dignidad y allá donde van reciben todo tipo de desprecios. Fie se ha acostumbrado a ignorar los insultos, a recoger los cuerpos y conformarse con un pago miserable por su trabajo. Quizá ahora que los difuntos son un par de lores al fin reciban una buena recompensa... o tal vez no, porque dichos lores ni siquiera han muerto: Están fingiendo para huir de una reina tirana y a partir de ahora, van a convertirse en un maldito grano en el culo. ¿Qué mejor protección que viajar en compañía de los cuervos, a quien nadie presta atención?

Las personas se embriagan con el poder. Creen que pueden hacer lo que les plazca porque saben que nos esperan los doce infiernos si devolvemos el golpe. Pero por todos los dioses muertos, un día lo haré. Y tú también.

La protagonista, Fie, es una joven leal y temperamental que nació enfadada con el mundo, tanto, que está empeñada en cambiarlo. Está harta de ver como su gente es ignorada y despreciada por el resto de castas, por lo que se compromete a cuidar del príncipe y su escudero con una condición: Que a cambio, protejan a los cuervos y les reconozcan de una vez como a iguales.

Y es que éste reino, Sabor, tiene una particular distribución social. En él encontramos diferentes castas, grupos de ciudadanos que responden al nombre de un tipo de ave. No son aleatorias, ya que la casta determina su nivel social y el cargo que regentan. De mayor a menor, se reparten así: La casta de los Fénix, las castas espléndidas (Como los cisnes), las castas cazadoras (Los halcones o buitres), las castas comunes... ¿Y averiguáis cuál es la casta de menor importancia? Exacto: La casta de los cuervos. A su vez, cada casta ha sido bendecida por los dioses con un don diferente que los hace únicos y especiales. Salvo una, que no tiene ningún don. ¿Adivináis...? Pues sí: La casta de los cuervos. Pero no todo es malo, porque algunos cuervos poseen la peculiar habilidad de utilizar dientes para despertar los dones de los difuntos y utilizarlos a su favor.. Fie es una de ellos.

El príncipe Jas ha vivido demasiado tiempo en las comodidades de su reino y desconoce lo que es vivir cada día como si fuera el último, y para colmo, infiltrado como un cuervo y tolerando que otros le den órdenes. Su escudero lo lleva algo mejor: Tavin siempre ha querido poder vivir una vida propia, mirar más allá de la espalda del príncipe, y lo que encuentra lo atrae y aterra a partes iguales. Fie es la persona más interesante que ha conocido en su vida, pero sabe que una relación con un cuervo está abocada al fracaso. Además, pronto comprobará para su desgracia que la gente de su casta trata a los cuervos como si no tuvieran ningún valor, como si pudieran abusar de ellos sin el menor índice de culpabilidad. A él no lo enseñaron a bajar la cabeza. Tavin es un guerrero que combate las injusticias con su espada.

El cambio siempre tiene un precio. Hasta los Fénix necesitan cenizas de las que resurgir.

Una vez más he descubierto que las novelas de ciencia ficción no tienen por qué mostrarnos un mundo tan alejado del nuestro, siempre hay pequeñas semejanzas y comparten mensajes muy especiales. Además, ha sido un placer ver que "La misericordia del cuervo" no se deja comparar con nada que haya leído antes, sigue su propio camino y triunfa con una historia cargada de acción y giros inesperados.

Sobre su autora tengo poco que objetar. Escribe de una manera muy cercana, sin aburrirnos con amplias descripciones pero aportando los detalles necesarios para que en nuestra imaginación se vaya construyendo todo este fascinante mundo. Quizá he sentido que algunos personajes  no tenían mucho peso y podían haber sido descartados, pero es sólo una apreciación personal. De hecho el grupo de cuervos viaja con una mascota, ¡Una gata! y no puedo más que celebrar que ese animalillo goce de ese protagonismo y  forme parte de algunas de las escenas más divertidas de la historia. Pero aviso, si os gustan los gatos, no esperéis un viaje sin sobresaltos.




El libro cuenta con un valor añadido, y es que viene con cuatro postales ilustradas de Sebastian Giacobino (Creo que es una oferta exclusiva de "Casa del libro") en las que nos presenta a cuatro de los personajes principales: Fie, Tavin, la reina Rhusana y la capitana Draga. La portada también es cosa suya.

¿Si lo recomiendo? Totalmente. Su original trama te engancha desde las primeras páginas, descubriéndote un mundo lleno de intrigas, traiciones y un toque de romance que surge poco a poco y sin forzarse. Ideal para los que no nos conformamos con cualquier cosa y apreciamos un trasfondo más allá de las apariencias.







¡Cuervos días!
Hoy vengo con una reseña difícil, porque aunque he disfrutado de éste libro he ido teniendo todo tipo de sensaciones mientras lo leía... tanto que me costó acabarlo, aunque finalmente me alegro de haberlo hecho.
 
"Una niña dormida con un futuro por vivir, una mujer embarazada, un vagabundo sin voz, una viuda que comienza a sentir el amor, una camarera que jamás lo ha sentido, una madre que se convertirá en faro una vez agotada su deriva y una famosa actriz y su falsa historia de amor. A todos ellos los va a unir el abrazo del viento extraño de Tarifa y los rincones mágicos de sus calles, en una mezcolanza de encuentros, desencuentros, secretos ocultos y pasiones que salen a la luz. Una historia sobre lo mejor de la vida que, como el viento, parece irse pero siempre vuelve.


Tras el éxito de Mañana, a las seis, Raquel Sánchez Silva nos ofrece una historia bella y sorprendente, con personajes fascinantes que se entrecruzan a lo largo de toda la trama hasta encajar de manera impecable."

Tarifa se convierte, más que en escenario, en un personaje más para esta novela. Es allí, entre dos aguas, donde transcurren las vidas de todos los protagonistas, tan cercanos y a la vez desconocidos entre sí. Pero si hay algo que los une son las marcadas desgracias a las que se van teniendo que sobreponer, y ese viento errático que tan pronto parece soplar a su favor... como en contra.

Entre sus entrañables personajes conoceremos a Pizco, un vagabundo que parece haber perdido el habla, a Perico y Magdalena, camareros, a Carmen, que dice poder ver el fantasma de su madre, o a Carolina, una famosa actriz en una verdadera encrucijada. Todos arrastran su drama, todos viven una doble vida y en algún momento del camino, van a conectar. También son muchos los temas que se van tratando a lo largo de la novela: Maltrato, violación, enfermedad, soledad, olvido... y en conclusión, una pugna entre el bien y el mal donde éste último adquiere un sinfín de formas pero siempre arrasa con la misma fuerza. ¿Cómo sobreponerte a lo que ya es parte de ti?

La novela va de nuevas oportunidades. Personas que dejan un pasado atrás para intentar iniciar una nueva vida sin el peso de todo cuanto han soportado. Hay historias y personajes con los que he conectado y disfrutado muchísimo, y sin embargo, otros me han dejado indiferente. Es por eso que he tenido sentimientos encontrados mientras la leía.

Por una parte me encanta cómo está escrita, pero creo que han sido demasiadas historias individuales que parecían relatos breves y no una novela coral. Además era desconcertante cuando aparecían personajes nuevos de la nada, querías seguir con lo que te estaban contando y de golpe, te sacaba de la narración. Creo que ese ha sido mi mayor problema, la tremenda diferencia entre unos capítulos apasionantes y otros sin interés alguno. Al final todo cobra sentido, todos los personajes tienen una conexión y es ahí cuando lograron que realmente disfrutara de ésta lectura... pero hasta entonces, sentía que me estaba perdiendo algo, no veía a dónde me querían llevar.

Estoy segura de que él se cruzó en su vida con alguien como tú. No sé si fue un hombre o una mujer, pero seguro que fue cruel e iracundo. Por eso está herido como yo, y lo estaremos para siempre. Lo único que me queda a estas alturas de la vida es no perdonar la maldad, aborrecerla y detestarla.

En cuanto al final del libro... os aseguro que su resolución es MUY inesperada, tanto que te hace cuestionarte todo lo que has leído hasta ahora. Es un cierre muy original, y aún así, estoy segura de que no será del gusto de todos. Es como si la novela pegara un giro de timón e incluso de género. Yo volví a tener sentimientos contradictorios... me gustó bastante ese toque sentimental con el que vamos desgranando sus historias, que realmente conecten, pero la explicación que nos dan no me resultó nada creíble.

Pese a todo, es de las pocas veces que un libro remonta llegando justo a la fase final y me ha gustado mucho el mensaje que intenta darnos, aunque quizá llega un poco tarde, cuando ya llevas bastantes páginas preguntándote a dónde intentan llevarte y por qué, a esas alturas, aún hay personajes que no sabes de dónde han salido. ¿Todo tiene una explicación? Sí, es lo bueno, que al final entenderemos y responderemos todas esas preguntas, consiguiendo que al menos la sensación de lectura sea gratificante. Es por eso que me genera sensaciones tan confusas, porque me ha gustado y al mismo tiempo se me ha hecho muy difícil mantenerme enganchada.

"El viento no espera" es una novela muy bien escrita y con historias adictivas, aunque no mantiene un ritmo constante y sus incógnitas pueden llegar a desesperar. Es una lectura que se disfruta, y aún así, esperaba más.




¡Cuervos días!
Espero que haya ido genial ese verano. Yo os traigo la que ha sido mi lectura este mes, un libro al que le tenía ganas desde hace tiempo no solo por lo bien que me han hablado de él sino por los temas que trata, tan interesantes como cercanos.

"Hija y nieta de veterinarios, la última de varias generaciones vinculadas desde hace años a la tierra y a los animales, María Sánchez (Córdoba, 1989) es la primera mujer en su familia en dedicarse a un oficio desempeñado tradicionalmente por hombres. Su día a día como veterinaria de campo pasa por recorrer España en una furgoneta y esquivar las miradas en un entorno predominantemente masculino como es el mundo rural. En este personalísimo ensayo, la escritora se propone servir de altavoz y dar espacio a todas las mujeres silenciadas en los campos españoles, a todas aquellas que tuvieron que renunciar a una educación y a una independencia para trabajar la tierra con las manos y cuidar de sus familias.

A partir de historias familiares, de reflexiones sobre ciencia y literatura fruto de sus lecturas y de algunos de los conflictos que asolan al medio rural en España (la despoblación y el olvido de los pueblos, la explotación de los recursos naturales, el incumplimiento de políticas ambientales o las condiciones laborales en el campo), Tierra de mujeres viene a llenar un hueco en el debate sobre feminismo y literatura rural. Busca, además, ofrecer una visión de la vida en campo realista, alejada de las postales bucólicas dadas desde las grandes ciudades, y subrayar el peligro de perder para siempre un conocimiento hasta ahora transmitido de generación en generación."


"Tierra de mujeres" es la segunda obra publicada de María Sánchez, con el que sin duda ha reafirmado el que parece ser su sello personal: Familia y campo integradas como dos fuentes de vida tan naturales como necesarias.El campo es cultura, pero muchas de las historias que nos llegan no han sido contadas por aquellos que lo habitan, que lo complementan. No se puede hablar con la misma pasión de algo que no has experimentado y en el caso de María Sánchez, cuya prosa es casi poética, salta a la vista cuánto siente lo que dice. ¿Era necesario? Totalmente.

Éste breve ensayo se divide en dos partes; la primera se centra más en la tierra, la realidad de la vida rural, el feminismo de sus calles, mientras que en la segunda analiza la naturaleza a través de tres figuras femeninas: Su tatarabuela, su abuela y su madre.

Nuestro medio rural morirá si no sabemos transmitir a los que vienen su importancia y cuidado. Y no sólo nuestro medio rural, sino toda la biodiversidad que vive en él, nuestros pueblos, nuestras costumbres, nuestras historias.

Pocas veces han sabido transmitir ese amor por el campo de una manera tan natural y biográfica, sin entrar en ridículas estampas de postal que nada tienen que ver con la auténtica vida de quienes se han dedicado a preservar los valores autóctonos de nuestros pueblos. Hay muchas historias ocultas entre esas pequeñas casas y los campos que han visto crecer a sus habitantes, algunas repletas de sabiduría popular y de un valor humano irreemplazable. Negar ésta realidad y quedarnos con la fábula que nos han vendido de una España vacía y pueblos carentes de cultura nos empobrecería como personas.

Para los que tenemos un pueblo y hemos experimentado situaciones cercanas a las que se nos narran, su lectura resulta balsámica. Existimos. Pero como con tantas otras historias, cuando intentas buscar las huellas de algunos referentes en el pasado te encuentras conque todos fueron hombres, es como si las mujeres nunca hubieran tenido un papel en el campo cuando es precisamente todo lo contrario: Siempre están ahí, haciendo malabares para cuidar de todo y de todos. A ellas también las rescata, regalándonos anécdotas personales e inquietudes.

Huir a la inmensidad de la gran ciudad en busca de un futuro mejor es negarse a perpetuar lo que durante generaciones ha sido el origen, un espacio necesario precisamente para apostar por el futuro. No es necesario elegir. Tan solo valorar y comprender que ambos espacios necesitan coexistir, del mismo modo que el ser humano necesita de la naturaleza para vivir.

Un ensayo breve y contundente que entusiasma incluso a los que nunca han experimentado esa cercanía con los árboles, los pastos, los rebaños. Muchos disfrutarán de éste viaje en el tiempo siguiéndole el rastro a las mujeres que nos han traído hasta donde estamos. Otros, las descubrirán por primera vez. Y no descarto que os quedéis con ganas de más. En mi caso, me embriaga la nostalgia y las ganas de hacer mil y una preguntas a mi abuela.

Si libros como éste sirven para generar conversación y de paso reflexionar, ya es una batalla ganada.





¡Cuervos días!
Por muchos años que tenga a sus espaldas, éste pueblo sigue resultando tan perturbador como el momento en el que la novela vio la luz. Todos hablan de todos, no hay ningún secreto a salvo ni defecto perdonable. Porque así es el ser humano; hambriento de escándalos. Y pese a todo, entre ellos se escapan grandes verdades que nadie se atrevía a pronunciar. Se revelan las máscaras, aparecen los monstruos, y se realiza una amplia crítica de todo cuanto nos dijeron que no debíamos señalar. Bienvenidos a Peyton Place.

"Pueblo pequeño, infierno grande. Cuando Grace Metalious publicó Peyton Place en 1956 no solo revolucionó a todos sus vecinos, sino también a toda la sociedad estadounidense. Mucho antes de Melrose Place y Twin Peaks, exploró en una pequeña localidad el despertar de la sexualidad, el odio racial y de clase, el incesto, el aborto, la corrupción del poder religioso. De repente, millones de lectores se dieron cuenta de que esta novela se puede abrir en cualquier momento, pero solo se puede cerrar cuando la acabas. Un best seller mundial perseguido, denostado, prohibido, pero que los lectores llevan devorando más de medio siglo."

Hay novelas que asustan por lo cercanas que se sienten, sin importar en qué fecha fueran publicadas. Cuando esto sucede, yo suelo pensar en dos cosas. Lo visionario de su autor u autora para crear una obra inmortal. Y... cómo demonios podemos ser tan previsibles.

Si tenéis pueblo seguro que estáis familiarizados con esa sensación: Todos hablan de todos, se conocen, chismorrean, comparten rumores y difamaciones como medio de socialización más aceptado. Resulta duro salirse del molde cuando habitas un lugar así, ya que pronto serás la comidilla de todos. Allison Mackenzie lo sabe bien. Es una estudiante solitaria, rolliza y soñadora que a menudo se convierte en el centro de las burlas de sus compañeros. Tampoco es que su madre lo haya tenido más fácil. Constance Mackenzie es una mujer culta que llegó a vivir en Nueva York, así que ahora todos sus conocimientos y experiencias son vapuleados por un vecindario que, quizá por envidia, la considera inaceptable.

Poco a poco nos iremos sumergiendo en el amplio espectro de personajes que ofrece la novela, y con ellos, una amplia visión de una sociedad que no es ni de lejos perfecta. Bajo el felpudo de éstas casas se esconden secretos como el incesto, violencia, machismo, racismo, el fervor religioso, la locura, la dependencia.

No se qué me pasó, pero fuera lo que fuese, no tuve la culpa. Algo se adueñó de mi y no pude hacer nada.

Los capítulos son muy cortos, centrándose cada uno en alguno de sus personajes para ir desgranando poco a poco sus secretos... y es que todos tienen algo que nos atrapará hasta convertirnos en otro ojo detrás de la cerradura, ávidos de curiosidad. Quizá esta sea la razón de que su narrador sea omnisciente, para poder revolotear por todo Peyton Place sin perder detalle de cada nuevo acontecimiento. Los que llegan, los que se van. El primer amor. La primera decepción. Quién se ganará nuestro corazón. A quiénes aborreceremos.

Y es que son tantos y tan especiales los personajes que resulta imposible mantenerse al margen de sus experiencias, ansiar más y más drama, o ser impasibles a sus mordaces comentarios. Todos tienen una opinión, y todos van a expresarla. Es ahí donde reside el alma de la novela, en sus personajes, sus magníficos diálogos y todas las historias que logran confluir sin que ninguna quede deslucida... aunque es evidente que he tenido mis favoritas, y personajes que me han resultado completamente detestables. 

Aunque se divide en tres partes, hay dos personajes que conservan protagonismo a lo largo de toda la novela: Selena Cross y la ya mencionada Allison Mackenzie, a quienes conoceremos desde su adolescencia. A ellas se van sumando y restando otros personajes, como los petulantes Harrington o el doctor Matthew Swain.

¿ Nunca se ha fijado en que las personas que más odian siempre son aquellas que desearían haber tenido algo o haber hecho algo?

Es comprensible que la obra suscitara tanta polémica en el momento de su publicación, ya que la autora habla sin tapujos de todo cuanto se la antoja y desbarata el modelo de la familia perfecta. Si pretendía dar que hablar, dio en el clavo. Y clavó tan hondo que aún resulta una perturbadora delicia husmear en éstas historias.

Peyton Place es una novela de las que dejan huella y te acompañan con el paso del tiempo. Uno de esos placeres que odiarás compartir pero no sabrás soltar. Es sencilla. Es adictiva. En definitiva, ¿Buscas lectura para éstas semanas de verano?