¡Cuervos días!
Si Don Winslow saca libro, sabéis que no tardo mucho en echarle el guante. En éste caso se trata de relatos cortos, pero que siguen plasmando la personalidad y temáticas que caracterizan al autor ofreciéndonos seis historias nuevas con las que saciar las ganas de volver a enamorarnos de sus obras.

"Escritas con el estilo inconfundible, el ingenio mordaz y la incisiva caracterización de personajes que han convertido a Don Winslow en «el mejor escritor de novelas policiacas vivo de Estados Unidos» (The Providence Journal) y en un habitual de la lista de los más vendidos de The New York Times, estas seis nuevas novelas cortas sin duda harán las delicias tanto de los fieles seguidores de Winslow como de los lectores que se acerquen por primera vez a su obra." 

Hace no muchos años que Winslow publicó "Rotos", y ya en aquel momento quedó constatada su habilidad para plasmar de violencia y adrenalina hasta los relatos más cortos (Además, con guiños a algunas de sus novelas y personajes más queridos). Ahora vuelve con un experimento más pulido pero igual de fiel a sus temas habituales, donde seis nuevas situaciones convergen para, sin lugar a dudas, ofrecernos unas buenas horas de entretenimiento.

El primer relato es justo el que da título al libro. "Resultado final" es un plan perfecto, un último golpe para un hombre que ya está condenado y no tiene nada que perder pero sí mucho que ganar: Resolverle la vida a su mujer.

El segundo recibe por nombre "La lista del domingo", la original y rentable estrategia de la licorería de Tillman para vender alcohol un día en el que Rhode Island prohíbe su distribución. Ya aquí percibimos con qué habilidad una historia en principio sencilla se puede retorcer y convertir en toda una odisea.

Continuamos con "El ala norte". Un terrible asesinato, su posterior juicio y todos los movimientos que se ejecutan a su alrededor para tratar de eludir la pena de cárcel. Es sin duda de mis relatos favoritos en el libro, muy ágil y tenso, con suficientes giros de guion para volverse imprevisible.

En "Como te lo cuento" todo gira entorno a una conversación y el relato entero transcurre entre guiones alternando los diálogos de oyente a narrador. Muy original, también ágil en ritmo, nos hará sentir que estamos en la terraza de un bar disfrutando de una gran historia. Estafas, violencia... y cotilleo del bueno.

"El descanso para comer" nos lleva hasta una estrella de cine y otra de las temáticas más habituales de Don Winslow: Los surferos. Algo de romance, muchas jornadas entre olas... y un acosador que no pierde detalle de cada movimiento en busca de su oportunidad.

Finalmente, "Colisión" nos trae uno de esos personajes duros y memorables que bien merecerían un libro aparte. Brad McAlister empieza su historia justo donde acabó nuestro primer relato: Entrando en prisión, en su caso al módulo de los más violentos, convirtiendo cada día en una batalla y una lección. El distanciamiento con su mujer, las nuevas amistades y las dificultades para reinsertarse cuando tu pasado te persigue y tus enemigos no van a tolerar que saborees la libertad.

No suelo ser muy fan de los libros de relatos ni de las antologías, sin embargo éste no me ha dado en ningún momento esa sensación. Son "novelas cortas", cada una dotada de suficiente autonomía para resaltar por sí sola pero que crean un conjunto que funciona de maravilla. Se nota que en todas está la mano del mismo autor, alguien con tal destreza para las letras que sabe crear universos diferenciados y narrativas que difieren entre sí generando una experiencia más enriquecedora para el lector. Todo a golpe de puño, de pistola, de atraco y de adrenalina, sin apenas espacio para aburrirnos. 






Una vez más salgo deleitada de mi tiempo con Don Winslow, ésta vez no con una sino con varias de sus historias condensadas en un ejemplar que se lee en un suspiro. Sentirás la violencia de Rhode Island y la brutal personalidad de sus habitantes, e incluso me atrevo a decir que funciona a la perfección como introductor al universo creativo de su autor antes de decidir si quieres sumergirte de lleno en sus fascinantes sagas. Y deberías hacerlo, porque pocos manejan la tensión y las contradicciones de la naturaleza humana como éste monstruo narrativo.







¡Cuervos días!
Tras muchas recomendaciones me lancé a por un libro de esos que deseas leer pero prefieres esperar a que pase el furor del lanzamiento, del boca a boca. Juzgar con la mayor neutralidad posible. Ahí va mi primera experiencia con Virginia Feito.

"El señor y la señora Pounds han contratado a Winifred Notty para que cumpla el rol de la perfecta institutriz victoriana: dará clases a sus pupilos (francés y costura a Drusilla y álgebra e historia al pequeño Andrew) y les contará cuentos antes de dormir. Pero Ensor House y sus habitantes ocultan más perversiones y secretos que la perturbada señorita Notty, capaz de convertir un té con elegantes invitados y bebés en el salón en un acontecimiento macabro. ¿Qué ha pasado en su vida para que una fría mañana de Navidad todas las piezas del pasado y el presente encajen y un final opuesto al de un cuento de hadas nos estremezca como un regalo sangriento?" 

En primer lugar debo alabar su extraordinario uso del humor negro, en un balance casi perfecto con narraciones macabras y tintes de novela clásica. Digo casi porque en ocasiones una pierde contacto con la realidad, la protagonista tiende tanto a la teatralidad que sentimos que estamos presenciando una película más que leer un libro. Esto, sin embargo, no lo digo a modo de crítica. Siento que probablemente es su forma de escribir, con una tendencia a lo exagerado y a veces surrealista. Personalmente hasta me ha gustado que carezca de miedo a probar con estructuras diferentes, ahogarnos en la imaginación de su narradora y deslizarnos de un escenario a otro sin tener la menor idea de lo que está por venir. 

Y ahora sí empecemos por el principio, y hagamos las presentaciones debidamente.

Winifred Notty es una asesina en serie en la inglaterra victoriana. No es ningún spoiler, con su narración en primera persona enseguida se encarga de hacer las presentaciones y adentrarnos en sus macabros pensamientos, la forma en que su mente se desdobla de la realidad y nos ofrece pequeños aperitivos de lo que desearía estar haciendo con aquellos que la rodean. Desprecia la vanidad con la que todos llevan sus vidas tras los muros de Ensor House, incluidas las dos criaturas de las que ejerce como institutriz.

El hecho de que Notty hable al lector ya ofrece pistas de su personalidad: Juega con nosotros, es difícil distinguir realidad de ficción, se burla ofreciendo ideas para después presentarnos una situación diferente.

Junto a ella tenemos a los señores Pounds, sus patrones. Un matrimonio en apariencia perfecto que se irá resquebrajando frente a nuestros ojos, sobre todo cuando sus secretos empiecen a ser revelados y Notty los incorpore a su macabra fantasía. Drusilla y Andrew, los pequeños monstruos de los que cuida, deberían ser el aporte de inocencia. Pero aquí no hay inocencia, sólo un cóctel sátiro de luces y sombras que no entienden de edades. 

¿Espacio para los "peros"? Siempre. Aunque en lo personal me ha encantado, sí creo que no es una novela para todos. Su protagonista puede descabezar a más de uno, desagradar con sus delirios y actos improvisados. No es meticulosa, es teatral, pero el surrealismo es otra pieza angular en la novela y encuentro justificado que nada tenga que ser perfecto cuando cuentas una historia histriónica donde la situación se te puede ir de las manos sin que a nadie le pille por sorpresa. A mí me encantó disfrutar de sus juegos mentales, sus burlas hacia la burguesía o el control que los hombres imponían a las mujeres. Nos habla de una Oscuridad que domina sus actos, suficiente para que tengan lugar las situaciones más inesperadas.



Dentro de mi, mi oscuridad descansa en mi caja torácica cual animal enjaulado que se ha vuelto apático tras su domesticación. Hace mucho tiempo que no siento mi alma. Tal vez se haya escabullido sin que me haya dado cuenta. He visto a otros perder la vergüenza o la dignidad de ese modo.


La productora A24 ya le ha echado el ojo a la novela y está actualmente trabajando en su adaptación al cine, con la propia Feito trabajando en el guión. Se espera que Maika Monroe ocupe el papel protagonista.

Si te gustan las historias victorianas, imprevisibles, sangrientas y macabras, con toques de humor y surrealismo, personajes completamente descalabrados y giros de guión, te recomiendo darle un bocado a éste victorian psycho que, aunque por su estilo narrativo no es para todos los gustos, sí considero que merece (y mucho) la pena.








¡Cuervos días!
Me gusta ésta nueva tendencia de reinterpretar clásicos (Y para mí las novelas de Stephen King lo son) añadiendo toques más contemporáneos a la historia. Más de uno ya habrá adivinado en qué novela se inspira el libro del que os vengo a hablar, pero si no es tu caso, te doy dos minutos más.

"Cuando preguntan a los habitantes de Springville -al menos a los que siguen vivos- qué ocurrió la noche del baile, todos responden lo mismo: Fue Maddy.

Madison Washington, marginada en su instituto de una pequeña localidad de Georgia, siempre ha sido objeto de burlas por parte de los matones. Ha soportado esta situación porque tiene problemas más urgentes que resolver. Hasta la mañana en que una tormenta inesperada revela su secreto mejor guardado: Maddy es multirracial. Se ha pasado toda la vida fingiendo ser blanca a instancias de su fanático padre blanco, Thomas Washington.

Después de que un vídeo sobre el acoso escolar se hiciera viral y expusiera las raíces racistas del Instituto Springville, los representantes estudiantiles idean un plan para cambiar su imagen pública: organizar el primer baile de graduación interracial de la escuela como muestra de unidad. La popular delegada blanca de la clase convence a su novio, el quarterback superestrella negro, para que invite a Maddy a ser su pareja, lo que la lleva a ilusionarse con la posibilidad de tener una vida normal.

Pero algunos de sus compañeros de clase aún no han terminado con ella. Y lo que no saben es que Maddy todavía esconde otro secreto. uno que les costará la vida a todos.." 

La historia de Maddy guarda infinitud de semejanzas con la popular  Carrie del maestro del terror, Stephen King. Sin embargo, en la novela que hoy os vengo a presentar (Que en ningún momento oculta de quién saca la inspiración) hay otros elementos que cobran fuerza. Si para Carrie su madre y la religión eran la principal dinamita para todo lo que se desarrollaría, aquí nos encontramos con una sociedad que ondea su racismo con total libertad. 

Sus compañeros. Pero también sus profesores. Y su propio padre. ¿De quién fue la culpa de lo que ocurrió? Todos señalan a Madison, nadie repara en pensar qué llevó a tan salvaje desenlace. Nadie se cuestiona si se pudo impedir, si el verdadero problema está en la indiferencia y el odio masificados, en la cobardía de querer encajar en un grupo sin responder a sus múltiples agresiones. 
Pero empecemos por el principio.

El libro alterna la narración en dos tiempos: Las entrevistas sobre "Lo que sucedió", y la historia en pasado de cómo se desarrollaron los acontecimientos hasta la tragedia de la que todo el mundo habla.

Jules, Brady, Kendrick. Todos estaban de acuerdo en que, para parar la ola de ataques racistas y demostrar que realmente eran un instituto que integraba y valoraba a todos sus miembros, el próximo baile de fin de curso sería interracial. Como si el simple hecho de matizar algo así no lo hiciera, en facto, racista. Como si los alumnos blancos que habían aceptado esa norma no estuvieran deseando burlarse de Maddy en el día más especial de su vida.

Dios no comete errores.

Pero hay más de lo que ellos ven en Maddy. Mucho más que un pelo rizado, mucho más que una herencia biológica que por años ha tenido que disimular para que su padre, supremacista blanco, quede conforme. Debía negar lo que era, mantenerse escondida, fingir. Pero ya no más. Y cuando la farsa cae, cuando Maddy puede ser ella misma, extrañas habilidades reprimidas comienzan a salir a flote y aumentan a medida que esa rabia contenida se permite salir.

"El peso de la sangre" ofrece una versión fresca y actual de la historia que ya conocemos pero con nuevas voces y personajes, sin caer en la copia, con su propia voz y narración. Como fan de Stephen King reconozco haber sido capaz de disfrutarlo sin caer en comparaciones, el entorno juvenil y la narración me han resultado mas ligeros, no por ello peores, pero sí suficientes para calificarlo como una lectura más liviana que la de Carrie. Quizá lectores que aún se están introduciendo en géneros como el thriller o el terror den un buen bocado de ésta novela sin saborear aún el verdadero pavor de otros grandes títulos. Pese a ello, el clímax es violento y salvaje y nos lleva a planteamientos inevitables. ¿Deben pagar aquellos que siembran odio y dolor allá por donde van? ¿Se debe castigar a quien sólo se convierte en la consecuencia de tanta violencia? ¿Quiénes son verdugos y quiénes víctimas en un entorno tan asfixiante como los institutos? Y sobre todo. Cuántas desgracias deben ocurrir antes de que personas responsables tomen medidas.

Termino encantada, una grata sorpresa de una autora que aún no conocía y de la que pienso estar pendiente. Ideal para éstas fechas navideñas en las que nos apetece un poco de tensión en nuestras lecturas. 







¡Cuervos días!
A veces solo con su debut ya reconocemos que ha surgido una gran voz a la que no queremos perder el rastro. Me ha pasado con ésta lectura, era incapaz de soltarla ya desde las primeras páginas. Os cuento.

"Provincia holandesa de Overijssel, verano de 1961. Dieciséis años después del final del conflicto bélico, Isabel vive sola en la casa de campo donde se ocultó con su madre y sus dos hermanos huyendo de las bombas que caían sobre Ámsterdam. En este refugio aislado, Isabel se ha construido una vida de estricta rutina que se ve alterada de pronto cuando su hermano mayor Louis, un donjuán irredento y heredero de la mansión, se presenta con Eva, su pareja actual. Cuando Louis anuncia que debe partir de viaje durante varios meses y que la chica se quedará en la casa, Isabel desarrolla una obsesión furiosa contra Eva a medida que va descubriendo su manera de ser, totalmente opuesta a la suya: duerme hasta bien entrada la mañana, es locuaz hasta el cansancio y no para de tocar lo que no debe. Mientras el calor del verano se torna asfixiante, la tensión entre las dos mujeres llega a un punto de efervescencia peligroso." 

Isabel vive muy tranquila y no quiere compartir su espacio, mucho menos con la nueva novia de su hermano mientras éste está fuera. No la soporta, ni la cantidad de secretos que trae consigo ni el hecho de que toque los pocos recuerdos que conserva de su madre en la que fuera su casa. Pero las tiranteces que parecen irreconciliables van dando lugar a conversaciones incómodas, verdades silenciadas por demasiado tiempo que parecen capaces de acortar el abismo que separa a ambas mujeres. Puede que todo lo que intentan evitar sea, precisamente, lo que las une.

En una narración muy fluida y fácil de seguir, Yael Van Der Wouden nos presenta a dos mujeres llenas de aristas y misterios. Por un lado Isabel parece fiel reflejo de la desconfianza, de los férreos muros que elevamos fruto de la soledad y el abandono. La necesidad de sentirse a salvo, de conservar lo poco que nos aporta felicidad. El miedo paranoico a cualquiera que invade nuestra zona de confort y parece dispuesto a arrebatárnoslo. Por otro lado, Eva. Es bella, risueña, despreocupada. Es prácticamente su antítesis y quizá un fantasma de lo que Isabel hubiera querido ser. Para colmo, parece tener absorbido todo el favor de su hermano y se ha abierto caminos a tal velocidad que ya ni en su propia casa se siente capaz de recuperar el control. Pero poco a poco asoman grietas. La templanza de Isabel se resquebraja y nos va mostrando una mujer llena de inseguridades, de secretos que ella misma se impide pronunciar.

Lo más hermoso de ésta novela (Además de ser la primera de su autora, un debut perfecto) es que como lectores parecemos sufrir del mismo despertar que Isabel. Sus silencios nos duelen, sus miedos nos atenazan el pecho. La atmósfera que envuelve a sus protagonistas nos irá abrazando página a página sin que podamos deshacernos de esa sensación. Un acierto o un don, la soberbia facilidad con la que aborda la psicología humana sin caer en una narración densa. De hecho es lo que más he disfrutado, que no abuse de palabrería ni expresiones complejas, que su narrativa sea sencilla. Cercana.

La excitación, cuando llegaba, era un engorro; una ruptura de la rutina y una distracción. Una manta pesada lastrándola en la noche, un reguero viscoso de miel en los pulmones. Esa excitación nunca iba asociada a ninguna persona en particular. Ni a una cara, ni a un cuerpo, ni a la promesa de una caricia; nunca a la promesa de una caricia. La excitación venía y se iba con la misma imprevisibilidad de esa fiebre que alguien, algún extraño, te ha contagiodo fuera de casa, era el mismo misterio incorporado… ¿Quién podría haber sido? ¿Quién había tosido, quién la había contagiado?

Con esa misma sencillez nos sumerge en un erotismo imprevisto, una pulsión embriagadora que aturde los sentidos y nos hace sentir espías de algo que no deberíamos ver. O víctimas de su mismo pesar. Juro que estoy maravillada por la aparente facilidad (Que no lo es, para todo hay que tener talento) con la que su autora dota de tensión cada escena por inocente que parezca. ¿Y qué podría ocurrir entre estas dos mujeres que sea tan revelador, con la capacidad de desenterrar los cimientos de su muy ensayada vida para atormentarlas y resucitar las voces que se niegan a escuchar? Ah, qué será.

Pero no todo en ésta novela se limita a su psicología, al perdón o el autodescubrimiento. Si habéis leído la sinopsis pensaréis que también tiene una importante carga histórica y estáis en lo cierto. Holanda, pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, familias que han tenido que huir de las bombas y el poso que tal clima ha dejado sobre la sociedad.

Deseo, obsesión, miedo. La fragilidad de nuestras emociones expuesta ahí donde no nos permiten esconderlas. Una de mis mejores lecturas del año, una recomendación que puedo permitirme hacer a todo tipo de lectores.