Reseña: Un hombre de verdad, de Thomas Page McBee

¡Cuervos días!
¿Qué hace que un hombre sea un hombre? Y hablo de su comportamiento, su actitud. ¿Los hombres no abrazan? ¿Los hombres no lloran? ¿Los hombres son más violentos? Diréis que todo esto no son más que estereotipos o presiones sociales y estaréis en lo cierto, porque a ninguno debería definirnos nuestro género. Pero entonces... ¿Por qué se habla de masculinidad y se rechaza cualquier atisbo de fragilidad?
"Thomas Page McBee fue el primer boxeador transexual en combatir en el Madison Square Garden, pero este libro no va de eso. McBee nació con cuerpo de mujer, siempre se supo hombre, se operó a los treinta años y entendió que el mundo no volvería a ser igual. Porque cambiar de género lo cambia todo. Y de eso sí que trata este libro.

Un hombre de verdad es el relato en primerísima persona de esa transición, un testimonio lírico sobre qué significa ser hombre en el mundo actual. Cuando McBee decidió inscribirse en un gimnasio de boxeo para entender la masculinidad a partir de la violencia, se reconoció como amateur ante ese deporte y ante las preguntas más elementales sobre su propia identidad.

La historia de McBee puede leerse como un reportaje intimista sobre el acoso, el miedo, el rechazo y la aceptación. Pero sobre todo como una defensa de la fragilidad frente a los estereotipos omnipresentes del machito desfasado, con la certeza de que dentro y fuera del ring esta lucha es una sola. La suya, la tuya, la nuestra."
Precisamente esta semana vi algo que llamó mi atención. Dos hombres, buenos amigos que llevaban mucho tiempo sin verse. A la hora de despedirse no hubo ni un abrazo, ni un gesto de cariño. Nada. Se estrecharon la mano con energía, como si se fueran a desencajar los brazos. ¿De dónde viene esa necesidad de enmascarar las emociones y pretender una frialdad que roza lo absurdo? Thomas Page no nació en el cuerpo de un hombre, así que en sus primeros años fue tratado como una mujer. Sabe lo que es que te miren y te traten de dos maneras muy opuestas, pero siempre cargadas de prejuicios. Cuando su cambio físico se hizo visible, los desconocidos le trataban de manera diferente y sus conocidos le daban consejos sobre cómo comportarse. ¿Por qué no podía seguir siendo la persona que era?

A pesar de tener claro desde muy temprana edad que era un hombre, en su infancia lo educaron para temer a los hombres en callejones oscuros, en las puertas de los bares o en coches solitarios. Nunca se planteó que existiera otra posibilidad, que a alguien no lo educaran para tener ese tipo de inseguridades. Sufrió acoso, rechazo, incluso la violación. Por supuesto, proyectarse al mundo como un hombre no iba a ser fácil, sobretodo porque ellos ya habían decidido que iban a rechazarlo.

Thomas se apuntó a un gimnasio, el lugar donde con más ferocidad conocería lo que es la masculinidad y cuánto les condicionaba. Le dijeron  que la debilidad y el miedo son rasgos impropios de los hombres. Más bien, rasgos "de mujeres y homosexuales". En el ring, todos los hombres luchan por demostrar que son hombres "de verdad", no solo él. Debían mantenerse firmes, fuertes, libres de vulnerabilidades. Pero Thomas, como transexual, libraba otro tipo de combate contra los estereotipos. Imaginad lo que es que te digan "Échale cojones" cuando sólo tú sabes que no los tienes. ¿Debía decirles que era trans? ¿Cambiaba eso algo?
Los hombres no pelean cuando se sienten poderosos. Lo hacen cuando sienten que se cuestiona su poder.
Con el tiempo, hasta él fue consciente del sexismo que existe en la sociedad, pero también en sus propios comportamientos. Poco a poco fue dando mayor importancia o validez a las conversaciones con otros hombres. También por esa época, fue consciente de cuánto se había esforzado su madre por encajar y no intimidar a los hombres. Y de que su compañera de entrenamientos tenía que entrenar más duro que ningún chico solo para ser respetada como cualquiera de ellos. La realidad se abría paso frente a sus ojos. 

La gente cree que ser trans significa vivir "entre" dos mundos, pero no es exactamente así. En todo caso, en mi interior se ha generado un potencial para empatizar que tengo que desarrollar cada día, como si fuera un músculo, para hacerlo crecer.

Tal era su ejercicio de empatía que cuando salía a entrenar empezó a avisar de su presencia a mujeres solitarias para no intimidarlas, porque sabía lo que se siente cuando otro cuerpo se presenta ante ti como un arma, un enemigo. Los hombres, dice, tienen más posibilidades de pegarle a su esposa que a su jefe por mucho que lo odien. ¿Y eso cómo se explica? Por esa falsa creencia del sometimiento, de la propiedad, de ser superiores a alguien. Pese a inyectarse testosterona y sufrir sus cambios, no iba a dejar que el concepto que tenía de la masculinidad lo convirtiera en alguien violento y errático. Porque negarte una parte de ti mismo es lo que te vuelve peligroso. 

Mi interés por ser abrazado no había disminuído. No podía entender qué clase de relación se establecía entre la carencia de roce y el género. A mi me parecía una necesidad básica de todo ser humano.

Éste libro es más que una biografía, es un camino lleno de golpes (literales) en los que el combate pasa a ser metáfora de todas las experiencias que va conociendo en su vida. ¿Qué es la masculinidad? ¿Violencia, testosterona, un sentido depredador? No. Está en tu mano desmontar esos mitos. Y está bien ser como eres. Desmontemos los cuerpos y dejemos de verlos como hombres y mujeres. La realidad de nuestra identidad siempre estará ahí, y si queremos una sociedad igualitaria debemos empezar por abrazarnos a nosotros mismos. Me ha parecido una lectura muy necesaria y diferente a cualquier cosa que haya leído antes, porque abarca con gran humildad tanto sus errores como sus aciertos.

Boxear no le hizo ser más hombre de lo que era. Pero gracias a la gente de su entorno, los abrazos, los ojos morados, las lágrimas y todo el amor que sentía... sí que consiguió ser mejor hombre de lo que era.

El género no es una excusa. Todos tenemos responsabilidades, gente que nos necesita, momentos impresionantes de los que formar parte. No pasa nada por creer en la bondad, compartir responsabilidades, decirles a los nuestros que los necesitamos. Quizá algún día sea demasiado tarde y la culpa no será del género, sino de nuestra propia cobardía. 


9 comentarios:

  1. Hola! No conocía el libro y aunque me gusta mucho el tema que trata no soy de leer ensayos así que por ahora no creo que me anime con él. Gracias por la reseña.

    Un saludo!

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  2. Me gusta mucho tu conclusión y estoy de acuerdo contigo. El libro tiene una propuesta muy interesante y la verdad es que no me había parado a pensar en eso. También es que tiendo a ver personas y no a meterlas en el mismo saco solo por ser de un generó u otro o pertenecer al grupo que sea. Soy de las que pienso que hay de todo en todas partes.
    Tiene que ser muy complicado pasar por las dos cosas y encima quedarte ahí en tierra de nadie.
    Es de esas lecturas que requieren esfuerzo extra de atención y mira, ahora mismo tengo las neuronas en huelga de brazos caídos.
    Para otro momento.
    Abrazos

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  3. Hola!

    Esta clarísimo que debo leer este libro, me has puesto los pelos de punta con la reseña. Creo que puedo aprender un montón con él.

    Me lo llevo super-hiper-requete apuntado.

    Mil besos, Celia | 1000 LIBROS blog.

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  4. muy interesante reseña y sobre todo el libro, estamos cargados de estereotipos, tanto hombres como mujeres, y en tantas ocasiones no llegamos ni adarnos cuenta, que seguimos perpetuando.
    Un tipo muy valiente para llegar a publicar este libro!
    Saludos^^

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  5. Los ensayos me suelen resultar, cuanto menos, interesantes. Además, trata un tema que ya debería estar normalizado.
    Me lo apunto.

    ¡Muchos besos!

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  6. Buenaas! La verdad es que no suele ser mi estilo de lectura >.<
    Gracias por la reseña <3

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  7. Hola Meg, un lilbro muy interesante. No sé si lo acabaré leyendo, pero desde luego es una lectura que hace reflexionar y que deberían leer esos machitos que van por ahí creyéndose dioses...
    Un besazo

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  8. Me ha encantado tu reseña y las conclusiones a las que llegas. Da pena que a día de hoy estas cosas sigan pasando, que efectivamente tengas que adaptarte a lo que tu rol de género "dice", cuando probablemente te apetezca hacer otra cosa.

    Y la historia de este chico me parece impresionante, estoy segura que es de esas que te pegan un puñetazo en el estómago por lo reales y duras que son. Una historia para reflexionar y aprender.

    Yo me voy convencida ;) Besitos

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  9. ¡Hola Meg!
    Mira que se ha hecho de rogar el libro, pero no podría haber caído en mejores manos, que las tuyas, para desgranar y presentarnos lo que es la problemática social alrededor de la transexualidad.
    Estoy de acuerdo en su totalidad con el autor. Los estereotipos están a la orden del día y el que rompe con ellos para algunos es un héroe, para otros un cobarde y en resumidas cuentas lo que es, volviéndose un rebelde con ellos, es un valiente. Debemos dejar de tener estos pensamientos que no nos dejan avanzar. El ver a un hombre y por su constitución pensar que ha podido ser antes una mujer o viceversa. Como si el cuerpo o la personalidad te definiese dentro del género. Como si el haber nacido en un cuerpo en el que no te sientes completo fuese motivo suficiente para tener que justificar tus acciones, porque no se adaptan a lo que el género dictamina. Porque tus comportamientos no son bienvenidos por ser hombre o mujer.
    Es duro que una persona tenga que vivir en su propia piel lo que es el rechazo ya no de la sociedad sino del género al que de alguna manera quiere pertenecer. Eso me recuerda a las películas americanas, cuando quieres entrar dentro de un grupo, el mensaje que nos hacen llegar es el de despojarnos de nuestra personalidad, de dejarnos llevar por lo que dicte el líder y de alguna manera anularnos como persona para seguir unos estándares. El mensaje de Thomas ha quedado claro, por desgracia. Y lo mejor de todo es que ha sabido dónde ha fallado y dónde no quiere seguir haciéndolo para llevar una vida plena. El poder acercarse a un amigo y abrazarlo o llorar a lágrima viva sin tener que estar señalado por nadie. Apartar el sexismo de una vez por todas de nuestros actos.
    Me alegro que nos presentes este libro porque como dicen la realidad supera a la ficción y el autor no ha tenido que tirar de filmes para saber lo que se cuece en el mundo.
    Como siempre, ¡una gran reseña!
    Un besazo guapa.

    Etérea

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